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Intersecciones Fotografía + textil
Al lado del ex convento de Santo Domingo, en la plazuela del Pañuelito, Judith Romero y Mariana Grapain están desarrollando un diálogo creativo mediante el cual entrelazan sus saberes sobre la fotografía y el tejido, dos técnicas cuya combinación produce imágenes que nos estimulan a mirar atentamente la manera en que la superficie plana de un impreso pasa a cobrar otra dimensión gracias al textil que la atraviesa y le confiere volumen.
Invitadas a la tertulia, Bianca Chizzolini, Maddalena Forcella, Elena Martínez Bolio y Luciana Corres, lo han enriquecido con otros puntos de vista, otras maneras de comprender las variedades de la relación entre los hilos, los papeles, las tintas y las texturas. La conversación ha partido de fotografías del cuerpo para asociarle elementos que pueden representarse o introducirse a su imagen: Intersecciones que forman una trama de sueños y sensaciones.
Las denominaciones de los materiales utilizados para elaborar las piezas de Intersecciones, nos sirven de guía para adentrarnos en su diversidad evidente: seda teñida con palo de Brasil, cempasúchil, cáscara de cebolla ó caoba; hilo de poliseter ó de algodón; papel con emulsión de plata sobre gelatina, papel japonés Awagami, o papel Hahnemüle Photo Rag, entre otros. Las infinitas posibilidades del vínculo entre la percepción y la materia orgánica nos llevan entonces más allá de la contemplación. El erotismo, implícito a las combinaciones, se desprende así de la mirada para abarcar imaginariamente otros sentidos.
Una leyenda chatina, citada por Alejandro de Ávila, dice que la Luna y el Sol, para inaugurar el tiempo, arrojan una bola de hilo al cielo y trepan por el cabo suelto. De la misma manera, las artistas de Intersecciones, nos invitan a trepar por la urdimbre de sus piezas, accediendo al espacio atemporal de la imaginación.
Alejandro Castellanos
En su ya extenso proceso creativo, Alejandro Echeverría ha insistido en documentar e interpretar distintos tipos de registros o memorias visuales que la ciudad deja como remanentes, y que por lo general quedan velados del ojo común. Desarrolla una estética propia a partir de la lectura y la apropiación de residuos o límites etéreos que el trabajo físico y manual genera. Una intervención que se limita a trazar los perímetros, respetando lo encontrado sin alterarlo.
En esta serie de imágenes observamos exploraciones tangenciales de geometrías, marcas y líneas, que como fisuras nos trasladan a pasajes que develan distintas composiciones. Una especie de arqueología fortuita, donde el hallazgo es siempre resultado de un tiempo y un espacio irrepetible, en tránsito constante, un lugar sin geografía, en el que la lógica se invierte y la acumulación sustrae.
Juan Pablo Fernández
Cabelleras
Cabelleras es una serie de catorce fotografías tomadas entre los años setenta y noventa. Se trata de un extracto del trabajo continuo de preservación y estudio de la obra de Colette Urbajtel realizado por la Asociación Manuel Álvarez Bravo. Desde hace aproximadamente un año he trabajado con Colette en la catalogación de un universo de miles de negativos digitalizados. Nos hemos dedicado a títulos, temas, encabezados, series, palabras clave. Aviones, zaguanes, trenzas, indumentaria son ejemplos de encabezados de estos registros. Mujeres, de espaldas, cabello, cabelleras son los encabezados responsables de que ideáramos esta serie. Estas mujeres, fotografiadas de espaldas, siempre están viendo algo. Y Colette, a sus espaldas, las ve a ellas.
Catalogar la obra de un artista da la oportunidad de participar, directa o indirectamente, en la construcción de su diccionario de gustos, miradas, colecciones, conjuntos. Con cada registro nuevo puede surgir una nueva palabra que describirá lo que se ve o vuelve a ver. Es un trabajo de nombramiento, memoria y también de creación-edición. Para trabajar con estos registros es necesario un orden estricto, seguir las reglas, pero también es un juego de inventar y mediar códigos, donde a veces plantas y cabelleras se describen como si de palabras en un poema se tratara.
Simone Pazzini