Lleva un tiempo rondándome por la cabeza la idea de que quizás debí dejarte ir.
No porque no disfrute el tiempo que paso contigo, al contrario, me llenas de una forma que muy pocas personas lo han hecho, y no hay día ni momento que no desee compartir contigo.
Simplemente, creo que nuestro comienzo no fue el correcto.
Al contrario de la mayoría de las parejas y enamoramientos, nosotros empezamos siendo algo raro. Nos besábamos, follábamos en cualquier sitio, hablábamos de todo, desde temores, deseos hasta incluso verte llorar por no poder superar a tu ex. Todo eso en un margen de meses en los que no existía ningún compromiso.
Cada día que pasaba pensaba que te irías. Ya sea de vuelta con ella, o con alguna de las muchas otras, o simplemente te irías, porque tus deseos de estar solo siempre me dejaron dentro ese temor a una huida furtiva.
Ha pasado más de un año de todo eso y seguimos aquí, más unidos que nunca antes. Como una pareja que se enamoró desde el primer segundo, como unos mejores amigos que pueden compartirlo todo.
El único problema es que yo no puedo olvidar. Siempre, desde el momento en el que te conocí, estaba convencida de que no llegaríamos a nada. Que pasarían unos meses y cada uno se acabaría yendo por su camino (al fin y al cabo no es la primera vez que conozco a alguien como tú: mujeriego, con miedo al compromiso y que nunca sabe ni tiene claro lo que quiere).
Creo que nunca saldrá de mi cabeza el hecho de que mientras yo te intentaba dar todo y apoyaba para que no te hundieras, tú le hacías promesas de amor a otra. Que mientras me decías que me querías y me echabas de menos, hablabas con tu ex intentando arreglar imposibles. Que me hayas mentido, en más de una ocasión, cuando te he preguntado acerca de alguien que en un principio me parecía insignificante.
A día de hoy de me pregunto si algún día podré olvidar todo eso y disfrutar de lo que somos ahora sin tener en cuenta lo que éramos. Mirar hacia adelante y nunca más hacía atrás.
Quizás eres el amor de mi vida y estaremos muchísimo tiempo juntos.
Quizás simplemente debí dejarte ir.