RETROSPECTIVA
Este registro empieza después de seis meses de cese absoluto de desarrollo. La primera fase de trabajo constante se empieza en abril de 2016 y se acaba en julio de 2016, en el Curso de Tipografía Digital de la Familia Plómez, en Madrid (totalmente recomendable. Volvería a ir). La cantidad y calidad del trabajo realizado en este período de tiempo aún es una marca personal imbatida, y la información recibida es enorme.
Allí se siguió una metodología de trabajo efectiva y adaptada a nosotros, estudiantes de tipografía. Esta metodología es la que siguen los profesionales del sector, salvo ciertas partes, ya muy avanzadas en el proceso de producción, que cambian según diseñador/profesor/profesional. Los pasos iniciales de diseño, insisten, son comunes. Yo no estoy de acuerdo (esto se explicará).
Un lirismo muy manido: en este momento empiezo a vagar entre la niebla
Una vez acabado el curso, no se vuelve a abrir el fichero del trabajo en seis meses salvo para observar con añoranza el resultado. El entusiasmo creativo y productivo se pierde una vez se acaba el período formativo. La presión por producir crece, ya que la tipografía que realizo es un encargo de empresa (también se explicará), pero hay otros intereses y prioridades que desdibujan esa clara motivación por desarrollar el trabajo: tengo otras funciones aparte de ser el encargado de realizar la tipografía corporativa. Además, el trabajo se debe realizar en el «tiempo libre» que se tiene en horas de trabajo.
El tiempo pasa. Acabo por integrar la metodología que me enseñan y acabo desarrollando un método de trabajo, con el que me siento más cómodo (esto también se explicará), consigo muchísimo tiempo para dedicar a la tipografía (jornadas enteras, últimamente) y la motivación vuelve. Seguida de un orden y un plan de acción elaborado por mi.
Y aquí empieza la bitácora.















