It happens in a Blink
{ solitudeinshadows }
Día duro de entrenamiento. Esa era la mejor palabra para describir lo duro que había sido aquel día entero. Era ya tarde, pero el arquero debía superar el reto que le había puesto Stark. Era capaz de lanzar flechas todo el día, toda la noche de ser necesario... Y así lo había hecho.
Como consecuencia, sus dedos dolían un poco y su brazo comenzaba a hormiguear, pero había logrado terminar invicto en la sala de entrenamientos. ¿Lo mejor del caso? La cara de Tony cuando viera al día siguiente lo que había hecho. Oh sí, eso sería satisfacción pura.
Con un movimiento cansado pero satisfecho, plegó el arco y lo guardó en su casillero mientras se sacaba la camiseta, los pantalones y la ropa interior, colgándose una toalla en la cintura y entrando a las duchas. ¿Quién fue el idiota que dijo que ser arquero era sencillo? Probablemente Thor... o el mocoso de Pietro. Al pensar en éste último, sacudió la cabeza mientras dejaba el agua correr y se bañaba con propiedad, relajando sus tensos músculos. Disfrutaba de la soledad, nadie estaba a esa hora pidiéndole apresurarse así que podía darse todo el tiempo del mundo.
Luego de tal vez una media hora -quizás más, quizás menos- el Agente Barton salió limpio y con el cabello rubio húmedo, y volvió a su casillero para vestirse con ropa limpia. Para su desgracia, apenas si había alcanzado a ponerse los pantalones en el vestidor cuando un viento insólito seguido del familiar sonido de algo -o mejor dicho alguien- cortando el viento junto a un destello azul le hicieron golpear la frente del casillero- Fantástico, uno quiere calma y termina invocando al Correcaminos -se burló sabiendo que el menor iba a oírle. No es que no quisiera su presencia cerca, pero últimamente le perturbaba ligeramente el pensamiento de que Pietro y él se estaban acercando de manera íntima, de un modo muy peculiar.














