Día 15. Santa Eulalia 10 de diciembre
Patrona de las aves.
Esta santa nació en Mérida o en Barcelona, según diferentes leyendas. Era muy piadosa y solía dar siempre limosnas a los pobres. En una ocasión hizo brotar agua de un pozo seco al echar su mantilla sobre él cuando dos chicas se echaron a llorar ante el posible castigo de sus padres si regresaban sin el agua. Brotó con tanta fuerza que aún alimenta los pozos de Barcelona.
Tenía solo 13 años cuando el emperador Diocleciano decretó la prohibición del cristianismo, entre los s.III-IV. Sintiendo que esto era una tremenda injusticia quiso ir a protestar. Su madre, temiendo por su vida, se la llevó al campo. Pero la joven se escapó durante la noche y se personó con su queja al gobernador de su ciudad. Éste, ante su arrojo, intentó hacerla cambiar de opinión, ofreciéndole regalos y ayudas para su familia. Pero no hubo manera. Le mostró entonces los instrumentos de tortura y un trozo de pan para que lo ofrendase a los dioses paganos. Si lo hacía se libraría del dolor. La muchacha arrojó al suelo el pan y defendió que solo tenía un dios. El gobernador desiste y acaba condenándola a trece martirios, uno por cada uno de sus años de edad. Estos fueron desde ser echada a una celda, azotada, suspendida por garfios en su piel, puesta sobre un brasero, fregadas sus heridas con aceite hirviendo y plomo fundido, lanzarla a una fosa con cal viva y encerrarla en un corral lleno de pulgas (por esto dicen que cuando se acerca el día de la santa las pulgas son más gordas y pican más que nunca), entre otros suplicios que cuesta hasta mentar. El último fue ser crucificada en una cruz. Tras su muerte el cielo oscureció y comenzó a nevar tan abruptamente que la nieve cubrió su cuerpo desnudo. La gente allí congregada vio salir de su boca una paloma blanca. Esto hizo huir a los verdugos, culpables. Pasó así a la historia como patrona de las aves.
Sus restos se llevaron a la catedral de Barcelona. Al llegar a las puertas de la ciudad el féretro se volvió tan pesado que era imposible moverlo. Apareció entonces un ángel que señaló a uno de los porteadores, que arrepentido confesó que se había apropiado del dedo de una de las extremidades de la santa a modo de reliquia. Solo cuando fue devuelto pudieron mover su cuerpo.
En dicha catedral es usual el símbolo del aspa, por su crucifixión, y en el claustro se pueden ver 13 ocas blancas que son cuidadas por los sacerdotes en honor a sus trece martirios y, dicen algunos, al pastoreo al que Eulalia se dedicaba antes de morir.
















