Final alterno 100 años de soledad capitulo 16
La infinita lluvia seguía cayendo sobre Macondo. Cuando Aureliano Segundo no le leía historias a los niños, estos jugaban con Úrsula, creyéndola loca, sin embargo, Úrsula estaba más cuerda de lo que había estado siempre y tan solo fingía para que los niños pudieran jugar y distraerse un rato, asimismo esto le daba la oportunidad de ser un testigo escondido de todo lo que pasaba en la casa de los Buendía.
Entre los juegos de los niños, Úrsula recordaba las muchas etapas de su larga vida, algunas hermosas, algunas muy tristes, sin embargo aquello era mucho mejor que aburrirse oyendo la lluvia caer.
Al poco tiempo, Aureliano Segundo comenzó a buscar el oro enterrado en la casa, Úrsula rio bajito para sí misma, sería divertido imaginar a Aureliano Segundo tratando exhaustivamente de encontrar un oro que solamente Úrsula sabía dónde se encontraba.
Para hacer las cosas más interesantes, de vez en cuando Úrsula salía a escondidas al jardín a poner una o dos moneditas de oro enterradas para que Aureliano Segundo las descubriera y así siguiera cavando. De esta manera con aquellos incentivos Úrsula pensaba ayudaría a Aureliano Segundo a perder peso.
La lluvia dejó de caer después de un tiempo, y por fin los habitantes de macondo salieron a recorrer la cuidad que creían habría sido destruida por la lluvia. Más para la sorpresa de todos, Macondo lucía blanco y reluciente al haber sido lavado por tanto tiempo por la lluvia, tanto que las casas habían adquirido el mismo color brillante con el que habían sido pintadas originalmente. La lluvia había hecho la tierra fértil otra vez, y al poco tiempo todo estuvo lleno de pasto, árboles y flores, era como un paraíso en el que la gente podría olvidar el dolor del pasado y comenzar de nuevo, sabiendo que la desesperación y el hambre que la tormenta había traído serían reemplazadas por una nueva era de prosperidad.
Finalmente Aureliano Segundo y Petra se reencontraron y se prometieron trabajar honradamente y luchar por ser felices juntos… a pesar de lo que Fernanda dijera.













