Si me ves caminar con otra persona, no es porque así lo haya querido, es porque tú no fuiste lo suficientemente valiente como para caminar conmigo. Si me ves sonreír, no es porque me olvide de ti, es porque me canse de llorar por ti. Si me ves vivir de nuevo, no es porque yo he querido salir adelante, es que no tuve más remedio que seguir…














