El circo sin animales
Gracias a las asociaciones, personalidades, grupos o simplemente conocidos que hacen uso de las redes sociales, la conciencia ambientalista está creciendo entre los mexicanos. Todos los días nos salta a la vista alguna imagen con mensajes de concientización sobre la cacería, tauromaquia, adopción de mascotas, etc. El uso de animales en el circo es uno de los temas donde se están presentando varias críticas, incluso famosos como Kate del Castillo han dado su opinión al respecto instando a la población a que no forme parte de la audiencia de este tipo de espectáculos. Si bien se está educando a la población con acceso a internet sobre el tema, es probable que el mensaje no esté siendo captado por los más pequeños.
Al convivir con dos niños de corta edad, mis sobrinos, me he podido dar cuenta de que la relación animales salvajes–circo todavía se explota mucho en programas de televisión infantiles y en materiales educativos a veces basados en estos shows.
Aunque los padres de familia estén consientes de los temas que arrastra el circo, se enfrentan a un fuerte contrincante: los personajes amados por sus hijos. ¿Cómo contradecir a Dora la Exploradora o a los Bubble Guppies? Para los niños, los felices animales que hacen su aparición junto a estos personajes son una prueba totalmente válida de cómo se desarrolla todo en el circo.
El mensaje de concientización debe llegar a los guionistas/productores de programas infantiles e instrumentos educativos para que no fomenten más la creencia de que los animales salvajes pertenecen al circo. Pero ya que este asunto no puede resolverse de forma inmediata y existe gran cantidad de material en el mercado que hace alusión a los circos con animales, algunas acciones que pueden llevar a cabo los padres de familia son:
Hablar con sus hijos desde temprana edad. No prohibirles ir al circo sin dar una razón fundamentada, más bien tratar de explicar de manera simple y clara la realidad de los animales en los circos.
Enseñarles que circo no es sinónimo de animales, llevándolos a espectáculos que utilicen acróbatas o botargas.
Visitar reservas ecológicas donde sus niños puedan observar a los animales en su hábitat y convivir con especies pequeñas o inofensivas.
En caso de que se planee un viaje escolar al circo (con animales), ofrecerle al niño una alternativa de viaje, como llevarlo a un parque de diversiones con sus amigos o a las ya mencionadas reservas.
No comprar libros educativos donde se relacione a un elefante, león, monos u otro animal, a un ambiente circense.
Y por supuesto, no asistir a circos con animales.














