❝ Snake, ¿has tenido un buenos días? ❞ Acarició la mejilla del aún dormido sirviente, con una sonrisa cariñosa.
Después de una larga mañana de estar realizando la mayor parte de las tareas que Black le había encomendado. Cabe aclarar que sus labores empezaron desde el momento en el que el sol empezaba a asomarse e iluminaba delicadamente con sus rayos la mansión, y para este preciso momento ya habían pasado alrededor de cinco horas.
Aprovechando la ausencia de este, que suponía que se encontraba en la cocina arreglando o mejor dicho, preparando un platillo completamente nuevo ya que el cocinero nuevamente había quemado la merienda.
Se encaminó con dirección al invernadero de la mansión, era un área de la mansión que no era muy transitada por los demás sirvientes, cosa extraña ya que el sirviente Finian era quien se hacía cargo de esta, pero rara vez lo veía ahí, lo cual esto le permitiría tomar una ligera siesta.
Se sentó en el piso; recargándose contra el muro disfrutando de la calidez que se sentía en el lugar, cerró los ojos, pensando en que esta mañana no ha tenido la suerte de ver a Smile.
<<Tal vez por la tarde tenga más suerte de verlo.>>
Y con esta reflexión se dejó vencer por el cansancio.
No supo cuanto tiempo pasó, cuando sintió una caricia en su mejilla. Al escuchar la voz de Smile hablarle de manera tan cariñosa, pensó que todavía se encontraba soñando. Sonrió suavemente y abrió lentamente los ojos dejando que estos se adaptaran a la luz poco a poco.
Sus mejillas se encendieron de vergüenza al ver que Smile se encontraba frente a el. Vergüenza por que lo encontró durmiendo en horas laborales.
¡No sabía cómo responder su pregunta!
Miró con nerviosismo a su alrededor buscando apoyo por parte de sus compañeros, cuando se percata que lo habían abandonado.
<¡Traidores!.> Pensó al verse completamente solo.
“N-No hasta que lo vi” Soltó bruscamente, tropezándose con sus propias palabras debido a los nervios.









