¿Qué hacemos con esos recuerdos? con ese amor que nos quedó y era de los dos, con los besos y abrazos que no se entregaron y peor aún con los “te quiero” atorados en la garganta o el “Quédate” que nunca salió de tu corazón? Yo al menos no sé que hacer, me estoy ahogando en un océano de emociones, ventisca de recuerdos con pronóstico a inundación de soledad, tanto que no me consuela la compañía de nadie, no se puede llenar un vacío como ese con cualquiera; y he tenido mejores mascotas que los que hoy me dicen “amor” y definitivamente me siento vacío/a… es de esas sensaciones de ahogo, de querer salir corriendo de tu casa, incluso de golpear paredes con un llanto seco y mudo, así. Y últimamente me he preguntado si quizás por un momento, has pensado igual que yo… que deberías volver o dejarme ir hacia ti, que podría ser, que no se debe olvidar, que aún se puede intentar una ultima vez. Y me consuela dormir, verte en mis sueños, ver que estas cerca a mi y no a kilómetros, que siento el roce de tu piel y tú mis labios, que me abrazas y aunque se escapan unas lágrimas, estamos felices, completos. Hasta que llega el amanecer y el deseo de jamás despertar, pero pasa. Y se va Pero el deseo de tenerlo/a, no.
-Adans Ariel











