“ ouch ” se queja, el dolor de cabeza es inaguantable, la luz le molesta y siente que lleva dos días sin pisar la ducha. ¿dónde estaba? no reconoce las paredes, ni la cama, nada de nada, y de repente se asusta, realmente no sabía dónde se encontraba. el malestar pasa a un segundo plano, ahora tiene otras preocupaciones, como la de saber cómo había llegado hasta allí o por qué llevaba puesta una camiseta que no era la suya. reconoce su bolso a un lado de la cama y tal y como le enseñó su padre, saca del mismo el spray de pimienta con el que piensa defenderse si lo ve necesario. “ ni un paso más ” lo alza a la escucha de los pasos, dispuesta a hacer uso de él en cualquier momento. ( @sokolcg )










