Yo SI soy Venezuela.
Ahí, en las calles, trabajando, dejando huellas en las aceras mientras veo a mis hermanos perder la humanidad que cada día nos aterra más y más. Nos destroza la existencia, dejamos de ser humanos y empezamos a vivir por vivir. A divagar sin desenfundar el alma, sin aferrarse a la realidad que nos robaron, substituyendo nuestros valores por consignas de asesinos y luchando por el sustento.
No puedo evitar el decontento, y es que nos convertimos en tierra de nadie. Tierra de salvajes, de animales, de instintos, pero no de racionalidad. Y esos no somos nosotros, nosotros somos Llano, Oriente, Occidente, Los Andes... somos hermanos que no comparten sangre, sino futuro. Soy el hijo que casi se le pierde a la madre y el hermano que casi desea no nacer. Soy el progreso y la desidia al mismo tiempo, soy la sed de libertad y la pena de vivir entre los barrotes. Soy parte de un tricolor que pareciera que hizo énfasis en su banda roja y se desbordó de sangre. Soy los pasos de un país vuelto a velas, soy el canto de los nobles, que tejieron victorias y lograron construir nuestra bella democracia. Soy tanto, que al fin y al cabo, no pertenezco a nada.
Soy yo, y yo SI soy Venezuela.










