Traveling in the City
El pasado 18 de febrero asistí al evento de caridad “Los Sabores De La Ciudad”, para ser sincera el primero en mi vida, el cual se realiza en pro de la A.C. Aquí Nadie de Rinde, la cual ayuda a niños con cáncer. El evento busca reunir en un mismo espacio a varios de los mejores Chefs y Restaurantes de México y crear una experiencia única, en la cual los donantes puedan tener un contacto único con los restaurantes que se presentan y las creaciones especiales que realiza cada uno de los chefs invitados, aunado a esto se cuenta con la participación de exclusivos patrocinadores de vinos, licores y destilados de primera calidad para acompañar un buen maridaje con los alimentos presentados. He de confesar que disfruto mucho más los sabores salados que dulces, es por ello que mi descripción respecto a las panaderías, pastelerías y creación enfocadas para los paladares que disfrutan de degustar algo dulce, será completamente opaca y por lo mismo comenzaré ahí, ya que sólo puedo opinar sobre el Chef Mario Terrés, que por cierto tampoco disfrute de toda su presentación, ya que el platillo estrella del día no lo pude degustar y sólo logre comer esos chocolates que contienen magia en los ingredientes, y no me refiero por alguna sustancia alucinógena, pero hacen magia la delicadeza al derretirse por completo en nuestra boca, además que si son acompañados con un buen tequila reposado, el éxtasis es doble. Siempre me he preguntado ¿Cómo pueden realizar ese marmoleado de colores en los chocolates? Que al principio pueden dar la imagen de ser falsos, pero realmente existen y son degustables. Ahora bien, continúo con mi deleite culinario, que pasó de un pan casero con verduras encurtidas realizado por Central 1123, un mole de deleite total de El Bajío, un ceviche indiscutible de Agua&Sal (que por cierto el Chef Rodrigo Estrada, es el mismo de Porchetta, el cual me recomendó que asista lo antes posible a comer, como él mismo me dijo, el mejor cochito de la CDMX), con Kaye siempre uno va a encontrar cosas divertidas y diferentes y eso es lo que presentaron en su platillo que lo único que puedo dar como referencia es que dentro del platillo encontré un tipo pozol obscuro, pero seco, con tonos picantes, posiblemente no suene de maravilla pero todo estaba excelente, pero indiscutiblemente para mí la estrella fueron las otras con perla de Santiago Migoya de Talo, lo cual describe el legado de Ludwig Mies van der Rohe “Less is More”. Tengo que confesar que comí esas ostras como si fuera el fin del mundo y que seguramente iré a Talo para comer más. Con esta reseña posiblemente poco profesional, inauguro mi primer post. Tampoco crean que siempre voy hablar de luxurious things, de vez en cuando hablare de mis tacos favoritos de tripa dorada o del mejor chicharrón de la Guerrero.














