El otro día un profesor se volvió loco porque se le secó un fibrón y yo le presté uno que tengo en mi morral así que desde ese punto estoy poniendo a prueba a todos cuando se presenta la ocasión.
Mis resultados hasta el momento son que en general los tipos te ven como un par por portar un fibrón (uno hasta me preguntó si era docente) pero uno en específico me dijo que no y siguió escribiendo con el fibrón seco. Ese me da miedo. Creo que vió mi juego y redobló la apuesta pero en el proceso quedó muy psicótico.










