Tavena dijo: “Si el refugio militar es seguro, ¿por qué vinieron aquí?”
Qué buena pregunta. Misma que venía dándole vueltas por la cabeza sin parar, pues esas personas venían del mismo lugar donde —si todo estaba en orden— se encontraban sus hijos. Si era honesta, no tenía idea qué pensar. Negó con suavidad. “Me gustaría saberlo,” admitió. “¿Asumo que no conoces a nadie entre los que llegaron?” preguntó. Si fuera de otra forma, y seguía asumiendo, le haría esa pregunta a su conocido, ¿no? “Me gusta creer que tenían otras intenciones… ¿Quizás gente aquí? Es lo único que se me ocurre que no sea, ya sabes.”
Dormitorios, 22 de noviembre. @tavimeh













