Te rescato, cuerpo de entre las piedras blancas
te rescato, rostro, de la capucha inerte
te rescato, manos, de la distraída soga
te rescato, amigo, de las miradas insolentes
te rescato, compañero, del olvido del sílencio
te rescato en mi memoria, siempre te rescato.
—Mariana Caffaratti













