Han pasado muchos meses desde que dejé de escanear y subir material para este blog. La razón primordial fue, así como ya lo había explicado, mi mudanza a la ciudad del Df (México), en donde ahora comparto mi vida con mi novia y otro grupo de yunkies/yuppies como nosotros. En un principio solo tenía pensado estudiar la elaboración del pan y luego regresar a mi casa en Cuernavaca, pero queriendo establecerme por separado decidí hacer lo que había evitado gran parte de mi vida: conseguir un trabajo que me diera de alta en Hacienda.
Busqué en varias librerías, dos muy famosas en mi país son Ghandi y El sótano, a las cuales asistí a entrevista pero nunca me marcaron de vuelta. Sabía que era por mi falta de experiencia, mi carrera es en artes visuales y fuera de mis libros (que nadie dentro de la industria considera verdadera experiencia) no tenían ninguna referencia de que pudiera hacer el trabajo. Hasta la única librería por la que había trabajado gratuitamente desapareció y se cambió de establecimiento de buenas a primeras, osea, sin dar previo aviso (hablando de eso, ¿qué pedo con galería gurú?).
Regresaba en camión un día de esos pensando en qué más podría hacer y vi pasar por un puente de périferico el camión de servicios y consumos de la librería El Péndulo. Pensé que no perdía nada de intentar trabajar ahí, y que es más, podría aceptar un puesto en la cocina si es que no hubiera nada disponible en el momento para librería. Marqué al lugar y me contestó la persona que justo me contrataría días después, preguntándome qué puesto solicitaba, "cualquiera" le dije, cocina o libros, me tronó la boca por teléfono y me dijo "¿quién eres?"...
A pesar de enseñar mi C.V. y demostrar mi cédula profesional solo se me ofreció un humilde puesto de lavaloza, que con igual humildad tomé. Me presenté en el local de Perisur y a quince minutos de mi presentación ya estaba mojado hasta los codos dentro de un fregadero de metal. Éramos un equipo de siete personas que trabajábamos turnos sobre turnos en una cocina no más grande que muchos baños departamentales. Fue físicamente desgastante y mis manos se hincharon al doble de tamaño a un mes de estar ahí. Pero fuera de eso, la experiencia era sumamente gratificante. Me sentía útil, mi equipo dependía de mí y me tenía cariño. Hacía más actividades que sólo lavar platos, y mis pláticas sobre comida o cultura popular siempre les llamaban la atención a mis compañeros. Así mismo, cuando ellos me comentaron sus situaciones personales, las relaciones complicadas que tenían entre ellos y cómo aún así se respetaban, más todas las canciones que bailamos mientras la comida de nuestros clientes se nos quemaba en la parrilla hacían de mi trabajo un lugar sumamente agradable para estar. Cierto día murió Phillip Seymour Hoffman, y siendo uno de mis actores favoritos le comenté a otro cocinero sobre ese actor que admiraba. Uno de los vendedores de discos pasaba por ahí cuando escuchó mi plática, y al otro día me interceptó en la noche para decirme si no me interesaba entrar a vender libros. Junto con él el resto del equipo de librería se unió para que eso pasara y así fue, como de un día para otro, pasé de lavar platos a vender libros de Rizzoli. Hablo así de esta primera experiencia con la empresa ya que cuando llegué al otro departamento, las cosas y las situaciones cambiaron gravemente. Aquí había personas pesimistas que veían a cada cliente con degradación , que no se podían esperar lo más mínimo para criticar su cultura y su gusto por los libros, que se vanagloriaban por tener una memoria enciclopédica sobre los libros y las editoriales que manejaba en su pequeña tienda. Y sí, el trabajo exige un reto de memoria que no es para todos, pero una enciclopedia o un diccionario solo sirve para saber información base y superficial sobre cierto símbolo o lenguaje, pero no el cómo conjugarlo, o de dónde viene su contenido y significado, etc. Decidí, un día después de seis meses de estar ahí, firmar mi renuncia y nunca voltear atrás. Cuento todo esto porque he aquí la historia de por qué deje de escanear los libros que me gustan. La falta de tiempo... creánme, Citas&Quotes toma bastante tiempo. Seleccionar las páginas, archivarlas por nombre y editorial, recortarlas digitalmente, subirlas a este su blog favorito y archivarlas digitalmente. Además, las reseñas, que después de este choro son lo que sigue, se los juro. También estaba la falta de un escáner pero eso se solucionó de manera fortuita (aquí un shout out a Tania nuevamente), ahora estoy de regreso, listo para compartir las citas que me gustan y contarles de lo que más me gusta: proyectos editoriales únicos, representativos de la época, con errores y por lo tanto, únicos como humanos.
Citas&Quotes es un servicio a la comunidad. Espero disfruten.
Heriberto Yépez, El órgano de la risa (Ediciones Conaculta, Aldvs)
El primer libro con el que me topé después de mi largo ayuno lecturil (¿esa palabra existe?le mantendremos informado) fue este poemario de mi ya estimado filósofo Yépez. Siempre dual tanto en su lenguaje como en su crítica, la portada de este libro tiene unos dientes pelados que corresponden al cáracter de este autor ante las letras, como diciéndole "tú qué wey, recuerda que me río de ti, no contigo"( lecturil no existe pero me gusta como suena). Aunque ahora que lo recuerdo el otro libro que estaba leyendo pero no terminé fue...
Bret Easton Ellis, Lunar Park (Ediciones Mondadori)
El libro iba excelente, yo, emocionadísimo de leer nuevamente a Bret, la apertura y las primeras páginas bien pudieron haber sido un cerillo y una lata de alcohol, porque prendió fuego y no se detuvo. De repente, al empezar un capítulo, leo la misma historia, un deja vú. Puede que sea parte de la narrativa psicótica, me dije. Pero al voltear a ver el número de la página supe que algo no debía de estar bien, el capítulo anterior concluía en una página 37 y aquí estaba leyendo una que decía 29. Mi copia estaba defectuosa, y peor que eso, conseguí el libro en un bazar de un centro cultural que a la semana de la compra había desaparecido para nunca volver. Hasta donde sé ya no lo editan en español, así que subiré las citas que tengo y le daré una reseña (verdadera) cuando lo termine de leer en inglés.
Christian Berger y Philippe Duböe-Laurence, El libro del amante de la cerveza (José J. de Olañeta, Ed.)
Otro libro que me topé en mis primeros días de librero fue cuando acomodaba la sección de ensayo y me topé con este libro. Le hace gran honor a su nombre, ya que no es un libro para expertos de cerveza, ni para historiadores de cerveza, sino para amantes de la cerveza. En todos sus sentidos, desde cómo sabe hasta cómo hacerla saber, anécdotas sobre los imperios que se han levantado con cebada fermentada y mil y una veces que ha evolucionado junto con la sociedad en turno. Vienen recetas, fotos, catas, todo lo que alguien podría pedir para acostarse un domingo cerca de la ventana y abrir una helada y deliciosa cerveza.
Marcos Hernández Valerio, El caníbal de la guerrero y otros demonios de la ciudad (DEBOLSILLO)
Después o antes de un ensayo me gusta leer algo ligero, y este libro es de esas cosas que uno podría llamar "literatura para estar cagando". Las entradas de este libro son las de una gaceta amarillista de la ciudad, y la intención del editor (abogado de día, escritor de bestsellers como este de noche) fue la de escoger las mejores historias y las más variadas para el caso. Empieza con el crimen del caníbal de la guerrero, siendo este el reportaje más amplio y creíble dentro de los narrados, y de ahí la realidad de los casos se va volviendo continuamente dudosa hasta que llega a la mera suposición. Solo a los que gustan de leer de estas historias diario en el periódico podrán encontrar algo en esta compilación, pero para mí esta novela igual que el papel de baño que usé después de leerla, son desechables.
Knut Hamsun, Pan (Quinteto)
A pesar del título, el pan (o el dios pan) no toma parte presente de esta novela en ningún momento. En cambio obtenemos la historia de un leñador, un hombre que vive en lo salvaje y que es salvaje, pero que un día conoce a una mujer y junto con ella, los matices de la pasión. No es tu típica novela de amor, ni siquiera tiene un final digno para una historia del género de "romance" pero si la discusión pudiera girar en torno a otros términos yo elegiría "pasión" e "impulso". Hay una escena en donde, la mujer aún entrañada a su amado, le pide que le regale su perro fiel cuando este se vaya del pueblo. Él, sabiendo que no podría vivir con su mascota ahora que le recordaría a esta mujer que no supo amar y también sabiendo que de dejar su mascota aquí el corazón lo traería de vuelta, decide matar a su amigo. Disfruto de leer de historias donde el arduo trabajo y rigor físico trae de recompensa algo inmaterial o metafísico, como lo es el amor. Y que, estos hombres no esperen esta recompensa, y sin embargo por su humildad de espíritu sepan apreciarlo, es la cereza en el pastel.
Jorge Tenorio, Hondonada (Juan Malasuerte Editores)
Un día dentro del evento de Sinopia pude conocer nuevos talleres y grupos editoriales artesanales de los que no tenía idea que existían. La diéresis, El tigre, y esta que está dirigida por el editor Francisco Fenton, Juan Malasuerte Editores. Una muy agradable persona con la que conecté al instante, y quien me obsequió dos de sus títulos y yo le compré otro. Este poemario es un día narrado por el poeta, de estructura oriental, contadas palabras que en su secuencia se magnetizan.
Marcos Davison, Alba (Juan Malasuerte Editores)
Alba es de igual manera una obra romántica, con buen verso e hilación, aunque las referencias son muy literarias me pareció una obra perfeccionada a tempo. es difícil hablar sobre poesía y más explicar por qué se tiene un poemario favorito, pero si tengo que decidir...
Ricardo Limassol, Jóvenes sin futuro, les habla su capitán (Juan Malasuerte Editores)
Por favor, admiren el título: he aquí de las ideas de las cuales me celo. Me encanta toparme con obras así de directas, así de in your face, cómo de "no sé cómo no se te había ocurrido". Obviamente no solo es el título (del libro),sino los poemas, la actitud en ellos,¿"yo no lanzo piedras para escuchar el ruido que hacen, lo hago para demostrar la buena puntería que poseo"? Yo quise usar títulos así de largos cuando publiqué "Historias de una ciudad hedonista" ¡y mis editores no me dejaron! Amé los libros de editorial Juan Malasuerte y se los recomiendo ampliamente.
Joseph Moncure March & Art Spiegelman, La fiesta salvaje (Random House Mondadori)
Aunque es un poeta de poetas (o para decirlo de otra manera, es el poeta de los beatnicks antes de que los beatnicks existieran) la poesía de Moncure March no podría estar más cercana al corazón de la cultura pop americana. Cuenta la historia de varios dandys y femme fatales a principios del siglo XX en Estados Unidos y cómo se gastaban sus vidas, sus noches, y la violencia que los llevó a un corto final. Las ilustraciones de Art complementan como la sal a la pimienta esta historia que parece sacada de las páginas del great gatsby. ¿Será que pueda conseguir los otros títulos de Moncure March fácilmente? Espero.
José María Ridao, Elogio de la imperfección (Galaxia Gutenberg)
He aquí un libro que, para ser sincero, no entendí. Claro que sé de lo que habla, conozco las corrientes que se mencionan, pero al yo no haber leído la mayoría de los títulos mencionados la verdad es que me perdí en la plática. Solo los capítulos que tocaron sobre la obra de Egon Schiele y George Orwell pude ponderar con estamento, pero todo lo demás (Don Quijote, Tristram Shandy, Las Meninas, Gargantúa y Pantagruel etc.) solo me podrá repercutir cuando haya estudiado las respectivas obras... Así pasa cuando uno compra ensayos sobre temas tan generales pero en general es una muy buena historia a través de la contracultura iberoamericana.
Marco Perilli & Roberto Rébora, El carrusel de los niños dioses (Artes de México)
En la sección de Oportunidades del Péndulo llega de todo: libros pedidos de estados unidos que nunca se pasaron a recoger y han dado vueltas entre sucursales por años. Libros también que, se sobrepidieron en un momento y quedaron copias de sobra en todas las sucursales, las cuales se recopilan en una sola (la más cercana a la matriz,osea donde yo trabajaba) y se ponen a venta en saldos; Pero los mejores libros siempre llegaban de una manera, alguien dentro de la tienda compraba un libro de arte o libro objeto y este a pesar de su contenido se quedaba relegado por su precio hasta que, con los años, llegaba a saldarse. Así vendí libros de Mario Testino, Patti Smith, y joyitas como esta edición de El carrusel de los niños dioses. Había dos copias, una de ellas retractilada y la otra sucia como si hubiera estado en el baño del personal. Compré la copia plastificada y limpié la otra lo mejor que pude. Como (algunos) de ustedes sabrán, Marco Perilli es el director de AUIEO y Roberto Rébora es el de Taller Ditoria, pero hubo algún momento en que ambos representaban Taller Ditoria (let me take you back to the 90's), y por esos tiempos se les invitó a formar parte de esta colección. Sería injusto tratar de decidir qué es mejor en esta obra, si la prosa mínima o los trazos a pincel mínimos, ambos de agilidad y doctrina asombrosa, además en varias páginas parece que las obras evocan el mismo ambiente pero no la misma historia. Seguro algunos ya estarán pensando " aquí va la parte donde se pone a adular a Taller Ditoria..."
Alexia Halteman, Luminosidad de una ventana (Taller Ditoria)
El primer libro de Alexia no se dio de forma gratuita. A pesar de ser editora de redacción y co-dirigir la revista la cigarra Alexia no quita el ojo en sus propios proyectos, sus poemas y demás historias que quiere publicar, pero no lo hace exactamente por esta actitud perfeccionista que la hace tan buena en sus otras labores. Este libro tiene una historia turbia por contar, de realismo mágico, que se lee diferente en inglés que en español, y que evoca al abismo desde el lugar más próximo a ti; aviéntate por la ventana, descubre qué se siente estar del otro lado.
Sebastián Goyeneche, Gingko Biloba (Taller Ditoria)
Alexia y Helena dividen su tiempo entre México y Argentina, y no es difícil notar esa influencia sudamericana en la editorial. El texto de Sebastián poetiza a través del abecedario, tratando de describir poéticamente la forma o uso de las palabras, la verdad es que no entiendo el por qué del título pero es una gran aportación a la colección del semáforo (por ahí me han dicho que esta colección ya va a parar, ¿será cierto?)
Mike Mignola, Hellboy Volume I (Dark Horse)
I found myself atractted to Mignola's drawings when i first look at a blog of everything batman, and i instantly thought that was one of the greatest way to portrait such a hero. Deep darks, macabre-esque imaginery with thick lines and colorful monsters. Hellboy is like that and more. It's world is one full of mysticism, and i couldn't imagine a better protagonist to save the world than Satan's son. I mean, we did give a chance to God's son and he fail miserably, so why not trying again? The only problem with volume one is that you'll want to buy volume two and three ASAP.
Julián Herbert, Canción de tumba (Random House Mondadori)
Cuando estaba dando mi servicio social haciendo un curso de literatura contemporánea en la universidad le hablaba a mis alumnos del reciente Cocaína: manual de usuario que había sido publicado. Les decía que, a pesar de que Julián a penas empezara a publicar en revistas nacionales y algunas editoriales de provincia, pronto sería un nombre para recordar. Qué bueno que tal pronóstico me salió bien, hasta este año hubo una mesa redonda en torno a la obra de J.H. en un festival literario de Los Ángeles. Esta obra es diferente a las otras, bueno, para ser justos todas las obras de este autor son diferentes, pero esta en específico trata con los géneros de autobiografía, retórica y diálogo. Es una apreciación a la muerte a través de alguien que se relacionó con su madre como con una amiga que la cuidaba. Solo en ocasiones escribe la palabra "madre", pero por lo general se refiere a ella por su nombre, o por sus nombres. Es una relación cruda, una realidad patética, pero es lo más cercano que como autor Julián se ha podido acercar a la "verdad". Sea lo que sea que esto signifique.
Mou, Virus Cerebral (auto-publicación)
En el último festival de Los otros libros fui corriendo al stand de Gatosaurio para ver qué traía Inechi de nuevo. Nos llevamos un montón de calcomanías y este zine de Mou del que solo quedaba este ejemplar. El estilo gráfico de Mou me fascina y se ve que en estos bocetos aún definía ese trazo que lo define, pero de seguro les gustará usar los dibujos escaneados para el fondo de su celular.
Menos 30, Varios Artistas (Ediciones Acapulco)
Otro libro que le compré fue esta compilación de ilustradores y diseñadores mexicanos que junto la galería Vértigo. Es una muy buena selección (Smithe, Inechi, Wes Art et al) y cuesta 60 pesos o 100 si compran dos copias. Fue mi primer libro de editorial acapulco y luego de ver el trabajo de su riso me dieron muchísimas ganas de visitar al taller.
Sergio Aguilar, Perros (Ediciones Acapulco)
Así que un par de semanas después salí de mi casa decidido a encontrarlo. Fue difícil llegar y caminé en círculos buscando la calle Acapulco durante horas, pero al final encontré un taller en un segundo piso en un espacio blanquísimo. Solo así podría describirlo, como galería o museo, lo cual es muy extraño; la mayoría de los talleres están teñidos con los colores de sus tintas esparcidas por dedos y piezas. No pude ver la riso pero entré al taller de formación y almacenamiento de tipos móviles. Espero que talleres como estos sigan renaciendo por la ciudad y que la diversidad de libros hechos a mano se multiplique y evolucione como la ebola ;).
Where i'm calling from, Raymond Carver, Vintage Editions
Sweet baby jesus i swear i could only read Carver and doubt none about reading another author in my life. But i have to be square, and give everyone else's a chance ( at the end, i'm asking the same by getting read on this, right?) so let's try to not glorified the man and say something elocuent (for once). There's this story about a man, whose drunk ass has come to separate him from his family, his friends, that keeping a bottle at hand has let him to keep reason at bay, and that is retired on a home full of men like himself, in a cabin cover with snow that sighs with smoke and desperation. Carver himself was a drunk, it's the same vice that led him to death, and this story is the author talking to his other selves, and one of them reminds him: "you see that other mountain? That's where Jack London has his cabin. He died from this same adicttion and he was a better man than us". I'd never read Jack London until then so i...
The call of the wild, Jack London (penguin classics)
Went on to read it. And what can i say, it's marvelous. If you have a dog or love them anyways you have to read this story. The adventures of Buck, the oddball in the pack of dogs who came to reborn as a wolf. Much more than those "hang in there" stories about success this one feels like a motivational wolf meme like "cry then use your tears as lube to unfuck yourself". A classic.
Teoría King Kong, Virgine Despentes (Hekht libros)
Esta editorial publica libros de copyleft que son distribuidos en la universidad de argentina, y uno de los manifiestos que dan vueltas es este ensayo feminista de la directora de viólame (también conocida como fóllame en otros países) . En él habla para las mujeres viriles y los hombres delicados, y le tira al mundo establecido y al porno extremo y hasta ahí paré mi atención. Varias ideas son buenas pero varias derivan del empirismo y aunque ella constantemente quiere mantenerse seria en su denuncia hay momentos en que se queja de que a ella nadie la invitó a salir al cine y siempre se tuvo que pagar su boleto con su propio dinero. Tú le quieres poner atención y luego te sale con eso que es de ¿neta?
Amérika No Amérika, Timo Berger (Bonobos editores)
Al último este por que de plano no hay mucho que decir. Algunos poemas decentes, la mayoría crípticamente patéticos, no puedo juzgar a Timo Berger porque al parecer es el traductor de julián herbert y heriberto yépez, así que tal vez su obra sea mil veces mejor en su idioma original (¿tal vez no?) pero de todas maneras se le agradece por traducir a la banda.