Si la amas, no la destruyas.
Se que la amas, si no lo hicieras, no estarías con ella. Pero se que eres humano y tienes emociones variables, es probable que la ames de formas incorrectas.
Una relación feliz y saludable puede transformarse en una destructiva si no la tratas como merece ser tratada.
Sin embargo, espero que trates de amarla adecuadamente. Espero que seas consciente de tu amor por ella. Espero que sepas que esa consciencia es lo que mantendrá fuerte tú relación.
Quiero que recuerdes como lucía la primera vez que la viste. Ella era todo lo que habías deseado. Pero en su belleza, su naturaleza, su sentido del humor o su independencia, hay algo en ella que no has encontrado en nadie más.
Lo que más te sorprendió fue su entereza.
Si la amas, mantenla de esa forma: Manten su belleza, su bravura; mantenla completa.
Aunque ella es artífice de su propio destino, deseo que entiendas que juegas un papel muy importante en su vida. Cómo la tratas determina cómo se ve a sí misma, puedes hacerla brillar o hacer que se pierda. Ella es una estatua en tus manos y sólo espera ser tratada con cuidado.
Si la amas, no la destruyas.
Ella ha sido destruida con anterioridad, otra destrucción no es lo que está buscando. Si ella está contigo, debes saber que ha vencido sus miedos e inseguridades para estar contigo; ha superado su pasado y ha decidido darle otra oportunidad al amor, te ha entregado su corazón.
La destruyes en el momento que piensas conocerla. No es un libro que terminarás tarde o temprano. Ella es algo aún por descubrir, así que vive cada día como si fuera la primera vez que la ves.
Debes estar siempre presente. Nada la destruiría más que tu ausencia emocional. Puedes sentarte junto a ella todo el día y aún así no estar ahí, o puedes estar muy lejos y completamente ahí a la vez.