¿Qué pasa si te digo que te extraño? ¿Qué pasa si me da la gana de buscarte y darte un beso? Entiendo, no somos nada y que todo termino pero… y ¿Qué si quiero probar tu sabor un par de días más?
Llámame masoquista si quieres, di que tengo poca dignidad y que mi orgullo me abandono hace tiempo, no me importa en lo absoluto.
Di que no quieres verme y finge que me ignoras, pero te estaré esperando dónde siempre para que nadie se entere.
No te estoy pidiendo que te fugues conmigo, eso es estúpido, solo estoy pidiendo que desnudes una vez más mi cuerpo, que acaricies mis entrañas y me hagas gritar de placer.
No te pido que te quedes y me abraces, te estoy pidiendo que sacies mi sed y que intercambiemos placer.
Tranquilo que no voy a pedir nada que sea sentimental, tampoco voy a esperar un beso de despedida, ni mucho menos una llamada de buenos días.
Estoy pidiendo una noche de pasión, un derroche de lujuria compartida y fantasías cumplidas, una noche llena de mordidas y estrellas de calor.
No me voy a acostumbrar a tus abrazos ni al sabor de tus besos, mucho menos a tus ronquidos nocturnos.
Solo quiero que vengas y hagas aquello para lo que fuiste creado, y exhaustos de placer encendemos un cigarrillo mientras nos cambiamos para alejarnos sin complicaciones.
Estoy pidiendo una noche sin amor, sin atención; estoy pidiendo una noche de placer, un intercambio de experiencia para complacer, una materialización de nuestras fantasías secretas sin ningún tipo de pudor.
Pido solo eso, que lo nuestro se quede nuestro, que la gente siga pensando que nos odiamos, que a nuestro alrededor nadie se entere que de tras de aquella puerta nos convertimos en animales, dejándonos llevar por nuestros más bajos instintos.
Qué todo el mundo siga pensando que nos superamos, que ya no hay amor entre nosotros y solo queda esta pasión carnal que de vez en cuando satisfacemos y caímos rendidos a sus deseos.
No pido una relación, ni una condición, ni mucho menos un título impuesto por la sociedad, no me interesa más, pido la satisfacción de los cuerpos al unirse como en el pecado original, darnos cuenta de nuestra propia desnudez y disfrutarla hasta que llegue la mañana, solo para despedirnos como dos viejos amigos después de tomar una copa juntos, sin sentimientos ni lazos, solo un pecado compartido guardado en el silencio de la penumbra.
Ni más ni menos, solo lo que es y lo que tiene que ser, un beso aquí un beso allá, un caricatura aquí y otra por allá, una posición así y un gemido de placer.
Sin tanto esfuerzo, sin tanta complicación, solo dos conocidos que se vuelven a conocer, un hasta pronto con las miradas y un adiós con palabras, así cerramos el trato hasta el próximo encuentro carnal, por aquí o por allá.