Vengo llegando recién a la casa, luego de una junta piola con les cabres. Como ando re tarde en micro siempre, y sé hasta qué hora salen micros del 18 para mi casa, sé que si espero en Lo Ovalle antes de las 12, pasa una micro siempre. En eso, una loquita viene caminando desde Gran Avenida, igual apurada, y llega al mismo paradero donde estaba yo. La vi urgida, y le pregunté entero buena onda si estaba bien, y entre urgida y con miedo igual me contesta que cree que la vienen siguiendo. No atiné a decirle nada la verdad, y sólo le dije que intentara quedarse tranquila. Venía la micro, la tomamos juntos, y cuando ya partía, venían desde Grana dos locos que no alcanzaron a tomarla. La loca se bajó unos paraderos más allá y no supe más de ella.
Tampoco sé si en verdad esos locos la venían siguiendo (lo más probable es que si), pero es cuática la diferencia entre andar en la calle a esta hora entre un hombre y una mujer. Hoy que me tocó vivirlo de cerca y me convencí un poco más. No debería ser así, y ojalá los weones que andemos a esta hora en la calle, seamos cada vez más potenciales aliados, y no potenciales enemigos. Eso cambio y fuera.-











