A todos los que, con su presencia, hicieron que la de ayer fuera una noche mágica. Y a los muchos ausentes que, desde la distancia, nos contaron que les hubiera gustado estar allí. Familias enteras, amigos (muchos amigos), entusiastas, principiantes, aficionados. De Guadalajara, Azuqueca de Henares, Alovera, Valdeluz, Alcalá de Henares, Cabanillas del Campo, Meco... A lo largo de casi tres horas, más de 250 personas tuvieron la oportunidad de explorar el firmamento de la penúltima noche del invierno con ayuda de la decena de telescopios y prismáticos que se dispusieron para la segunda observación del año. Desde el Punto de Observación Astronómica del bosque de Valdenazar. Con la galaxia del Cigarro o la nebulosa de Orión en el punto de mira. Con Júpiter y sus franjas de colores y los cuatro satélites galileanos perfectamente alineados. Con el asterismo del carro de la Osa Mayor en lo alto del horizonte norte. Con el triángulo de Betelgeuse, Sirio y Proción alumbrando la noche cual faro de Alejandría. Con una Luna oculta que no quiso restar un ápice de luminosidad al escenario. Una bóveda celeste que se mostró majestuosa y no defraudó a nadie. Tampoco faltaron algunos telescopios domésticos que se quisieron sumar a la fiesta. ¡¡Mereció la pena la espera!! Lo mejor es que ya solo restan tres semanas para que llegue la tercera observación astronómica. Y ya os anticipamos que la de abril va a ser ¡¡ESPECTACULAR!!.










