Estamos en una época superficial, realmente superficial, en donde absolutamente nada es más importante que lo que aparentas ser, y ¿donde queda la gente real? Esa que está llena de preciosos defectos, que alegran días sin un ápice de estatus social o dinero, esa gente bonita, sincera, sencilla, esa gente que vale la pena, que realmente vale la pena.





