Una vez terminado su turno en el hospital, salió de éste pidiendo a gritos un poco de cafeína. Amaba su trabajo, pero a veces se volvía demasiado; lidiar con mujeres en trabajo de parto podía llegar a ser bastante difícil. Frenó en seco en el primer Starbucks que sus ojos divisaron, pero como aquel claramente no era de sus mejores días, la línea para ordenar era bastante larga. Al cabo de dos minutos de espera el flash de un teléfono la devolvió a la realidad, girando rápidamente en busca de aquella luz. Elevando una de sus cejas, salió de la fila para dirigirse a la mesa del muchacho, que aún sostenía el aparato entre sus manos. ‘¿Acabas de sacarme una foto?’ inquirió, siendo obvia la respuesta. ‘La próxima podrías avisarme, así te doy una pose o un ángulo mejor’ @wintcrspider