pasitos lentos la llevan a asomarse entre pasillos, recorriendo cada centímetro del piso específico de hotel en busca de la habitación de su hermano. no estaba segura de qué número de habitación era la suya, y tocar en cada puerta para ser recibida por extraños no se le antojaba como lo mejor. ¿qué hacer entonces? lo más lógico: comenzar a gritar cual posesa frente al ascensor con la esperanza de ser escuchada. ‘ jianjian, ¡jiaaaan! gigi, ¡grita si puedes escucharme!’ / @zjiaan











