▶ Pσѕт ┇ B͠υ͠y ͠α ͠c͠α͠ĸ͠e ͠w͠ι͠т͠н ͠M͠ι͠ɴ͠z͠ι
Hoy era un día como cualquier otro, estaba muy bonito para salir a dar un paseo, pero Minseok prefirió quedarse en casa con sus bebés, su esposo no estaba, por lo que no era de extrañar que se sintiera muy solo, ese era uno de los varios momentos en el que se daba cuenta que sin su esposo no era nada. Kim Minseok, simplemente no funcionaba. Y aunqueen su cabeza rondaba aquellos pensamiento de “Hoy es el día donde te vuelves más viejo” los ignoraba completamente, para el solo era un día como cualquier otro.
Bajo rápidamente las escaleras, y su vista se enfocó en su hija que estaba esperándolo tranquilamente en el sillón. Había ido a arreglarse, ya que hace unos minutos atrás su hija le insistía en ir a comprar un pastel, pero simplemente por las pocas ganas que tenía de salir, le negó aquello, y ahora, se sentía algo mal.
—Mi princesa, vamos.
Le encargó a la Nana de la casa que cuidará a su bebé Yeun, este se encontraba durmiendo después de haberle cambiado los pañales y dado su leche. Tomó las llaves y su billetera, guardandolas en su bolsillo trasero, y tomando la mano de su pequeña se dispuso a salir de su hogar. Por su rostro paso una brisa fresca, agradable, indicándole que era un buen día para salir, pero para el solo era como cualquier otro día. Había una pastelería cerca de su casa, así que no fue necesario tomar un taxi e ir al centro, solo bastaba caminar unas pocas cuadras para su destino, miraba de soslayo a su hija y risas se escapaban de sus belfos al Verla tan entretenida mirando los autos que pasaban, y saludando a la gente aunque no la conociera, su hija era su más grande tesoro, al igual que su pequeño.
Al llegar finalmente a la pastelería, dejó que su bebé eligiera el pastel que más le gustase, esta eligió un mini pastel, se extraño ya que había unos más grande pero su hija insistían nuevamente, y la verdad, no podía negarle nada a ella. Se lo pidió al vendedor y luego de unos minutos de espera, mientras lo envolvían lo recibió y sacando su billetera lo pago.
Al llegar a casa su pequeña fue rápidamente a la cocina, y gritándole un “Ten cuidado” ya que iba con el pastel, la nana salio de aquel lugar con su pequeño en brazos, este estaba despierto, así que con una gran sonrisa se acercó y lo tomo, cargandole con mucho cuidado. Escuchó el llamado de su pequeña por lo que fue a la cocina, y al momento de entrar, la dulce voz de su pequeña cantándole “Feliz cumpleaños” inundó el cuarto.
Ahi estaba ella, al lado de la mesa con aquel pastel que hace unos momentos compraron, la única diferencia, es que en esta había una vela con un pequeño globo. No podía estar más feliz, hoy si era un gran día, uno diferente.