No puede ser...
-No sé. -Cerró los ojos negando.- Yo sólo quiero que estemos así tan bien…para siempre.
–Pues por supuesto que lo estaremos –murmuró, acariciando el pelo de la chica con suavidad–. Tú y yo, siempre... ¿recuerdas? –susurró con los labios cerca de la oreja de la morena.












