¡No estás gritando!
Es un paraje oscuro e interminable, gobernado por maravillosas arboledas y poblado de lamentos. En su cielo, el caos. Las aves gritan, los buhos ululan y los insectos corren hacia todas partes, perseguidos por millones de cosas invisibles. Tus gritos, princesa, no se escuchan. Quieres huir, pero no huyes. Quieres resistir, pero no lo haces. Enciendes el botón mental de tranquilidad, pero no te tranquilizas. Tus gritos, princesa, no cambian nada. Tus gritos, princesa, no están. No estás gritando, princesa. La desesperación te come. Tienes miedo y no puedes ver la luz, los hermosos pájaros, las mariposas aletear. Es todo muy maravilloso, princesa. No estás gritando, princesa. No estás viendo nada.









