‘’¿Qué…?’’ su reacción inmediata fue fruncir el ceño. No reconoció la anatomía, ni se fijo en la espalda que presumía, más bien intentó adivinar que estaba haciendo. Se acercó curiosa, con el objetivo de resolver su curiosidad, y de paso ver de quién se trataba. ‘’Vale, pero no eres méd…’’ cortó sus palabras en seco, identificando quién era. ¡¿Como no hacerlo?! Si aquel era nada más ni nada menos que el progenitor de su hija. Amplió el tamaño de sus orbes, con una total sorpresa impregnados en ellos, dispuestos a no querer abandonar aquel nuevo refugio que encontraron. No le sorprendería si se encontraba blanca como una hoja. Sus pies se quedaron estáticos, recorriendo las facciones ajenas. No había cambiado en nada, seguía tal como lo recordaba. ‘’Yo…’’ quiso huir, pero sus piernas no estaban dispuestas a colaborar. No sabía si él la recordaba, y no le sorprendía si así fuera. En aquel apasionante encuentro ambos estaban bajo la influencia del alcohol, algo que los hizo actuar irresponsablemente. Nueve meses después, había llegado la consecuencia al mundo. Recordó las veces que su hija le había preguntado por su padre, ¿qué le podía decir? Si apenas sabía su nombre de pila, hecho que la hacía retorcerse de culpa por no poder brindarle una familia normal. Le había inculcado la culpa varios meses a él, como si ella no hubiera sido lo suficientemente irresponsable.
Sus ojos permanecían fijos en la actividad que estaba llevando a cabo, su ceño ligeramente fruncido y los labios apretados. Ni siquiera la voz femenina logró interrumpirlo, no hasta que ya la figura de aquella mujer se encontraba junto a la propia. Elevó la mirada para encontrar la ajena. Era una mujer joven, morena y alta. Sumamente atractiva. No recordaba haberla visto antes por las instalaciones del instituto. Su ceño nuevamente se frunció, en un gesto de confusión. ¿Por qué lo miraba de aquél modo? “Uhm...” enarcó una ceja y permaneció mirando a la aparente desconocida. Por alguna razón le resultaba familiar, pero no estaba seguro. ¿En donde la habría visto? “¿Te encuentras bien?” Inquirió poniéndose de pie y posó una de sus manos en el hombro de la fémina. “¿Es por esto? De verdad no es la gran cosa, voy a taparlo si te impresiona” Continuó, pensando que quizás la sorpresa en la expresión ajena era por la herida que había en su brazo y seguido de esto, se apartó para poder cubrir la sutura con unas gasas. Hasta ese momento, Anthony no tenía ni idea de que aquella supuesta desconocida, era la mujer con la que se había envuelto en sus vacaciones en Italia.







