El Universo
De súbito se detiene la lluvia. En las rendijas de un alma zarandeada por el destino, las postrimerías de la ciudad son mi refugio del universo. Cuando las falsas ilusiones sólo son un hervidero no me queda de otra que despertar, escribir.
Leo con asombro en las noticias que se acerca el momento de conocer qué sucedió en el minuto uno del Big Bang. En el sueño más distante de mi realidad me veo como un astrofísico en ciernes. Me entusiasma la pasión de Carl Sagan. De Niel deGrasse Tyson se me complica su exagerado sentido del humor aunque reconozco su talento.
A ellos, y a mis lecturas tangenciales de divulgación de la ciencia les debo el asombro ante las cantidades cósmicas. Aunque gracias a la poesía y a la imaginación se borren los límites. Procuraré una ultra síntesis en un par de párrafos.
Hace 13,810 millones de años inició el Universo. Transcurren algunos años en la Tierra y hace 65 millones de años un meteorito acaba con los dinosaurios. Metemos velocidad y nos ubicamos 20,000 años antes de Cristo, los primeros individuos inician la recolección de frutos y semillas. Luego, a los 9,500 inicia la agricultura. La vida en la Tierra conoce una transformación en ascenso vertiginoso.
Entonces Babilonia y Egipto construyen ciudades, estamos aproximadamente 2,300 años antes de nuestra era. Entre 300 y 760 florece la ciudad de los dioses, Teotihuacán. Ya que estamos de este lado de la Tierra, en 1810 inicia lo que más adelante conoceremos como la Independencia de México. De ahí brincamos al domingo 20 de junio, en tres horas, inicia el verano de 2021.
Los humanos de ahora somos unos bebés en el tiempo cósmico. Los astrofísicos y la aplicación de las matemáticas nos hace sentir menos que infantes. Apenas empezamos el conocimiento de nosotros y la vida en el planeta ya está en riesgo. Muy poca gente en la Tierra tiene consciencia de sí mismo y esos que lo intentan no están haciendo mucho por aquellos que no tienen ni idea.
Aunque la verdadera preocupación es con los egoístas, ellos son peligrosos porque nada peor que la ignorancia. Aunque debo admitir que probablemente la complejidad estribe en algo biológico. Una vez que estemos adaptados a lo que generosamente nos ofrece el planeta podremos hablar de una gran transformación. Aunque eso no nos tocará a varias generaciones por venir. Aunque tal vez me equivoque.
Aquí hay un ejemplo donde con mucha claridad veo la transformación. Digamos que la rueda de la fortuna, el azar, me elige una familia, un país y un tiempo. Soy lo que mi contexto dispuso. Aunque luego con un poco de voluntad y de la capacidad de incorporar, mediante la evolución aprendo a trabajar en colaboración.
Tal vez en otro tiempo hubo un sentido colectivo de trabajo y reparto de la ganancia, ahora es evidente que no. Yo, por ejemplo, crecí en una sociedad católica y mi mundo estaba predispuesto a continuar esa tradición. De hecho, casi toda mi familia y amistades se mantienen en esa fe, o se asumen como seguidores de Cristo. Afortunadamente yo no y mucha gente tampoco. ¿Qué hace la fe religiosa para detener la degradación del planeta?
En México, en un amplio porcentaje, mucha gente mantiene su fe cristiana. En ellos se agota una forma de entender el mundo que ya es milenaria y que se ha adaptado a estas tierras. También otras religiones tienen cabida y, afortunadamente hay otras formas de entender el Universo que cada vez tienen más espacios en la opinión pública. Hoy por ejemplo, ya no te queman ni señalan de hereje. Eso, aunque lento, ya es una transformación.
Así pues el Universo se mantiene en movimiento, todo se transforma. Pero no sabemos qué sigue. En este espacio geográfico que hoy llamamos México hace 300 años era otra cosa. Lo mismo hace 3000. Nadie sabe que habrá en 3000 años, tampoco en 300. Podemos barruntar lo que puede estar sucediendo en 3 años pero no hay certeza posible.
Descreo de las formas comerciales que nos parcializan en generaciones. Que si millennials, que si baby bommers, que si Z's. Hay un grupo de personas de entre 20 y 60 años (no son márgenes precisos) que podemos hacer mucho para mejorar la vida en el planeta. No excluyo a los menores de 20 ni a los mayores de 60 ya que sólo se trata de una referencia.
Para los amantes de las generaciones podríamos decirles que hay una generación centenaria de los que pertenecen al siglo XX; otra a los que nacimos en el XX y que estamos en etapa productiva en el XXI; y otra exclusiva para los del XXI. La verdad es que me parece muy reduccionista. Podríamos hablar de una gran generación que incluye a los primeros recolectores de frutos y semillas y que llega hasta los usuarios de Internet.
Desde esa óptica, otra generación sería desde el 21,000 a. C. a la aparición de los primeros Homo Sapiens. Y si consideramos que habrá mucho tiempo hacia adelante la siguiente generación podría estar gestando y aparecer dentro de unos 1000 años y hasta el año 3021, por poner sólo un ejemplo. No sé ustedes pero yo ante tan abrumadora información pensó con Rosario Castellanos que decía para que alguien inventó el reloj que fracciona la vida. Desde entonces todo se atrasa o se adelanta. Uf.
Domingo 20 de junio, 2021.












