Algo que mucha gente no toma en cuenta es que toda la interpretación que hace Heidegger de Nietzsche, casi de manera obsesiva a partir de mediados de los años '30, no responde a un interés historiográfico, como si el objetivo principal fuera exclusivamente dar una interpretación rigurosa de un filósofo del pasado. Sin dudas Heidegger también hacce eso. Pero lo qu Heidegger cree en el fondo es que una metafísica es el núcleo de sentido de una época. Nietzsche, como último metafísico de Occidente, piensa la metafísica que corresponde a nuestra propia época.
Al contrario de lo que a los nietzscheanos les suele gustar pensar, Nietzsche no es, para Heidegger, un pensador liberador o que rompa con una tradición que nos aprisiona, sino el que más la consolida. Nuestro mundo es nietzschano y es inmundo (en el sentido más literal de que carecemos de mundo).
Es patente que, en un primer momento, Heidegger se identifica con el proyecto nietzscheano de crítica y superación del platonismo, o sea, de la metafísica. Esto se debe a que lo que a Heidegger le quita el sueño es el nihilismo en el que vivimos. Ahora bien, Nietzsche es bien conocido por ser un crítico del nihilismo, o de la cultura occidental moderna en tanto nihilista. Es eso lo que fascina a Heidegger. Pero Nietzsche mismo se entiende a sí mismo como un nihilista, como bien sabe cualquiera que haya incursionnado un poco en su filosofía.
¿Cómo es nihilista Nietzsche? Es sencillo de ver si recordamos cuál es la ontología nietzscheana, tal como queda expresada en El crepúsculo de los ídolos y en los fragmentos póstumos de sus últimos años. Nietzsche cree que la metafísica y el platonismo han negado el mundo, el devenir y la vida porque han innventado un sentido por fuera del mundo, lo que no es más que un modo indrecto de negar este mundo. Pero la operación nihilista que Nietzsche denuncia no es la de un sentido falso, sino la de un sentido fuera del mundo y que por lo tanto niega la vida. Porque, ¡atención! no hay un sentido verdadero, no hay un sentido intrínseco al devenir, todo sentido es una invención. Pero eso implica aceptar que el devenir en ningún momento tiene un sentido propio, está desprovisto de sentido. Y el sinsentido o absurdo del devenir es ni más ni menos que la definición del nihilismo. Por ese motivo Nietzsche se termina reconociendo como un nihilista, aunque ciertamente no de un nihilismo como ell anterior, y por eso describe tipologías de nihilismos.
Heidegger se da cuenta de que el nietzscheanismo como destino para Occidente es terrible, ya que nos condena al nihilismo, por más que sea un nihilismo activo o un nihilismo de la fuerza. Todo el debate de Heidegger con Nietzsche es un intento de pensar una posible alternativa parra Occidente, es un debate con el mundo moderno en el que vivimos.