Amor Platónico.
Platón (2439 - 2360 antes de ti, Cariño).
"¿En tu caverna o en la mía?"
LOS DUALISMOS.
Dualismo Untológico: Porque detrás de mis pestañas te veo untándole queso a mis tostadas. El mundo sensible es la fuerza de fricción entre mi velo palatino y tu boca, teniendo en cuenta que 'la resistencia al deslizamiento tangencial entre dos cuerpos es proporcional a la fuerza normal ejercida entre los mismos y es independiente de las dimensiones de contacto entre ambos'; ese mundo muy mutable y propenso a la muerte (es que muero por ti). Y el mundo ideal, en síntesis, tu boca.
Dualismo antropológico: Porque en algún momento desde que respirar en mi léxico fue suplido por suspirar, una de esas navecitas de aire tenía toda mi alma y decidió quedarse en tu cuerpo. Eres una mezcla parecida a café y tabaco, mi cuerpo podría crear contigo un demonio horizontal o básicamente volver al horizone algo vertical porque tú y yo sumados somos horizonte.
Ese perfecto dualismo tan tuyo de ser sed y agua, movimiento de boca lloviendo endecasílabos y ojos gritando silencios que provocan morder para que no se vayan, paradoja del café que se quiere tomar completo porque ganas pero que no se quiere terminar nunca.
EL MONÓLOGO INTERIOR
No frunzas el ceño como preguntando por qué tengo los ojos abiertos cuando te estoy dando un beso, cariño, es que quiero huir de esa estúpida costumbre de tenerte a milímetros sólo cuando te sueño. Por seguir el curso de la naturaleza olvido el lipstick rojo porque rojos sí me quedan los labios cuando me los muerdo, me los muerdo pensando que son mis ganas de tenerte a milímetros sólo cuando no te sueño.
La lógica decía que si un náufrago llegaba a la orilla dejaba de serlo y se ubicaba; señor, yo llego a la orilla de su boca y me pierdo. Y fíjese que cuando sonríe se le forman unas comillas en cada extremo de la boca; esa, su boca, es mi cita favorita. No requiero de otra letra si quiero inventar el sexo "tanrico" contigo, si mis ganas de verte también atraviesan mis labios en un acto de tenue mordedura.
LAS CONCLUSIONES.
Que no es un doxa cuando te digo que tengo pedacitos de tu labio inferior en mis dientes, sino episteme. Que si consientes podemos llegar a la verdad que quieras mediante la dialéctica de miradas de ojos irritados. Que los dientes se inventaron para que me quites el Areté. Que era realista, sí, pero cosita, déjame ver tu esencia, presiento que está detrás de tu camisa.
PD: Cher Platon, je veux savoir comment faire la distinction entre l'idéal et sensible quand ses mains et les miens, sa bouche et les miens, ils se croisent. Merci.














