Hacía ya mucho tiempo desde que Judal, sentía atracción alguna por Sinbad, al principio, sí, parecía interesante, no porque tuviera algún tipo de fuerza supernatural o su control de djinns, era algo más... Al caer en depravación era obvio que Judal se sentiría más agusto con aquellos que odiaban todo. Sinbad tenía potencial para usarle si esto pasara, pero después de esperar tanto se torno, de lo más aburrido.
La sonrisa del Magi era desafiante, no tenía nada que perder al presionar todos los botones de la princesa, y es que no era cuestión de hacerla llorar, pero al contrario, alguien tenía que quitarle el velo de los ojos ¿no? Sería una lástima que la persona que lo hiciere, dejara heridas más profundas de las cuales ella ya tiene, al fin y al cabo, nisiquiera es culpa de él, que ella sea tan tonta.
<Y... qué, vas a confiar en ese imbécil--- Alibaba no es amenaza alguna, Sinbad, simplemente es una pérdida de tiempo.--- Hablando de inútiles, ¿has visto a Hakuryuu? Hay cosas que deseo hablar con él.>
Cambiando el tono de su voz, una vez más, sonando como una persona triste y solitaria para su propio show. Extiende brazos y mira hacia el cielo. Un largo suspiro escapa de sus labios, continúa.
<Hakuryuu, es el único que me entiende, si estoy cerca de él entonces, no estaré tan solo, si tienes idea de donde esté él, me serías de gran ayuda, un hombre como yo, no puede mantenerse en un agujero solitario, estoy...
tan cansado de sentirme solo.>