Kitipaui es algo distinto. Kitipaui es sentirte en casa, en un lugar seguro, cómodo y tranquilo, en paz contigo mismo. Kitipaui es hogar y es familia, es amor y cariño.
'somos 50/50, para dar 100 (pero se siente 1000).'
Kitipaui es sentir el calor humano del otro, sentir tu cuerpo, inspirar tu esencia, impregnarme de ti. Cerrar los ojos y sentir como tus brazos alrededor mío me protegen y me cuidan.
'Yo te cuido y tu me cuidas.'
Kitipaui se encuentra en muchos sitios, en las cosas más sencillas, en las situaciones más cotidianas, y en la más extraordinarias: estirados viendo una serie, cocinando juntos, caminando de la mano por la calle, apoyando mi cabeza en tu hombro en la guagua, preparándole al otro el desayuno, recordando una historia graciosa, rascándonos la espalda con la esponja en la ducha, abrazaditos en la cama, durmiendo juntos desnudos haciendo la cucharita, follando en la cama (o en cualquier otro lugar).
Kitipaui son los gestos más pequeños: una caricia, un abrazo, un beso, una carcajada, una broma, una sonrisa, un guiño, estar pegaditos, darnos mimitos, besitos en cuello, una nalgada, tirar del pelo, agarrarse del culo, cogerte la polla de vez en cuando, mordisquitos o mordiscos, acariciar tu nariz con mi nariz, oler tu fragancia.
Kitipaui también es sexo, es follar y hacer el amor. Llegar, venirse, el clímax, no sentir las piernas, tensar el cuerpo, sentir cosquillitas ahí, jadear, gemir, retorcerse, temblar, girar los ojos hacia atrás, dejar la mente en blanco, implosionar, sentirse bufado. De pronto, nada existe y sólo se escucha nuestra respiración fuerte y exhausta, sincronizada con nuestros latidos acelerados.
Kitipaui son muchas cosas: es una concepto, es una idea, son momentos compartidos, recuerdos, es un estado de extasis y de paz a la vez, es un aura que envuelve, una sensación que te transporta.
Kitipaui es algo distinto, es nuestro.