Desearía dejarte atrás.
Conservar la tranquilidad de mi paz, quedarme quieta y serena
Pero estás.
Y apareces de pronto en el libro, y día a día escucho el nombre de la ciudad.
Solo que no estás.
Y el libro se siente vacío y apenas y recuerdo algo más de esa ciudad que no sea tu mano y tus ojos mirando hacia abajo.
Pero estás.
Y camino esos caminos y te siento en la piel y en los labios, y te recuerdo llegando por mí para llevarme contigo a tu lado sin dejar de tocarme la mano y la pierna y disculparte por soltarme al manejar.
Pero no estás.
Y pienso que seguramente soy yo buscándote en todos los caminos y no el universo haciendo que aparezcas sin realmente encontrarte, y mi psique obligando a mis labios y mi piel a recrear de alguna forma ese toque tuyo.
Soy yo impidiéndome soltarte, atándote a mí y renunciando a la plenitud de sentirte lejos, por solo un momento recordando el tacto de tus besos.

















