sclecito
“Puedes largarte, si quieres” contestó sin mucho interés, y era verdad. Podía seguir con la búsqueda él solo. Los trabajos en equipo no le iban, prefería hacer las cosas solo. “A mí me interesa ganar, así que continuaré merodeando” repitió la palabra con un ápice de burla. “Eres libre de irte, adelante.”
“¿Cómo se te ocurre, Luismi?” espetó con tranquilidad, y es que no podía evitar verlo y no pensar en el cantante de baladas mexicano. Una de sus tías en Iowa solía escucharlo mucho. “No. Uno: Felix me va a matar. Y dos, somos equipo. O nos vamos todos, o no va nadie, así de simple”, respondió, determinante.








