Le gustaba, le gustaba mucho que no fuese solo él dando hints de sus intenciones, realmente era algo que esperó antes y que tenerlo en este momento lo hacía más especial, quizás el reencuentro les había dado esperanza a ambos y estaba bien, se sentía bien y es que entre más profundo el beso y más tuviese aquella lengua cerca de sí era muchísimo mejor para él quien era fan de lo pasional. Hyunsik detuvo cualquier movimiento ante la confesión inesperada, incluso parpadeó un par de veces pues se había quedado perplejo, después esbozó una amplia sonrisa al ser testigo de lo cerca que estaban del otro y lo mucho que eso hacia estragos con su abdomen, le tomaron varios segundos poder responder a eso, no por duda o porque quisiera mentir, sino porque su rostro era un tomate en ese momento. —A mí también me gustas —dijo al fin con un tono pausado y nervioso mientras recibía gustoso los besos. Se detuvo solamente para ponerse de pie e ir directo hacia él y colocarse encima. Apoyó las rodillas en el sofá para tener una mejor postura, llevando los brazos hacia los hombros ajenos y así poder estar más cerca, lo suficiente para sentir su cuerpo sobre el propio.
—Siempre imaginé como sería estar arriba de ti… —ladeó el rostro dando un corto beso — tómalo con la intención que quieras…probablemente sea lo que estoy pensando — dijo entre risas y besos cortos, Hyunsik sabía lo que hacía y lo que podía provocar sus acciones y no le importaba, de hecho esperaba algún tipo de respuesta, alguna provocación o hasta regaño.
Su corazón dio un brinco por lo lindo que el otro se veía así todo nervioso y sonrojado, y claro... porque le correspondió. Pese al momento tan "rosa" y ser alguien generalmente inocente, no era tampoco ningún santo, y tenerle ahora así de sugestivamente sobre los muslos era sin duda algo que le haría perder el autocontrol. Sus manos no tardaron en posarse sobre la pequeña cintura ajena, o al menos así se sentía en sus amplias manos—. ¿Estás seguro...? —preguntó, solo para no recibir la señal equivocada y cagarla, aunque eran evidentes las intenciones del otro muchacho. Sus manos le acariciaron la espalda y no tardaron en colarse bajo la tela de su camisa para recorrerle con los dedos la piel y volver a atacar sus labios sin pensarlo dos veces. La diestra, traviesa como era, bajó un poco más hasta posarse sobre uno de los glúteos del muchacho y darle un generoso apretón, como si inconscientemente quisiese decirle que ahora era todo suyo. Pronto la siniestra acompañó a su compañera y cuando ambas manos estuvieron sobre los glúteos de Hyunsik, no dudó en jalarlo con algo de brusquedad para pegarlo más a sí mismo y de paso, rozar el área con su entrepierna. Repentinamente empujó al muchacho, haciendo que quedase recostado en el sillón con él encima y entre sus piernas. Minjoon solo tuvo que darle una mirada a esos ojitos rasgados para saber que estaba bien continuar—. ¿También me imaginaste encima? —preguntó juguetón.
Agarró su propia camisa desde abajo y la levantó, descubriendo así el bien trabajado torso y los anchos y fuertes brazos y hombros que tanto trabajaba. Índice y pulgar agarraron el mentón del chico para que levantara un poco el rostro y así poder volver a comérselo a besos, pues ciertamente ésta vez no iba a perder su oportunidad, se negaba a que Hyunsik se le fuera de las manos otra vez.















