Adiós a un genio! Murió HR Giger. El creador de Alien.
El artista suizo H.R. Giger, famoso por el diseño de las criaturas de la película Alien y sus secuelas, ha muerto a la edad de 74 años, según han informado los medios de este país. Giger sufrió una caída en las escaleras de su casa en Suiza y murió el lunes en un hospital a causa de las heridas. Ganó un Oscar a los mejores efectos visuales en 1980 gracias a la obra cumbre de su carrera en Alien, y también participó en el diseño de otras películas como Polstergeit II y Species. Hans Ruidi Giger fue dibujante, pintor, escultor, diseñador y arquitecto de interiores. Creó un mundo propio y perturbador influenciado por el surrealismo, el ocultismo y la magia, con la biomecánica –término acuñado por él mismo– como piedra angular. Un niño tímido y vago
Hijo de un rígido farmacéutico, Giger nació en Coira (Suiza) en 1940. Creció entre frascos de pociones y modelos anatómicos humanos que influyeron en su obra. Según confesaba él mismo, era "increíblemente tímido, vago y absolutamente negado para estudiar", pero le gustaba modelar con plastilina. También estaba obsesionado con dibujar castillos, palacios y trenes. A principios de los años 60 estudió arquitectura y diseño industrial, y también comenzó a realizar sus primeros dibujos a tinta y al óleo. De esta época datan los primeros bocetos de sus famosos Niños atómicos, que décadas antes de la catástrofe de Chernobyl preconizaban los efectos de un apocalipsis nuclear. Su primer contacto con el mundo del cine se produjo de la mano de Alejandro Jodorowsky, quien le propuso, por mediación de Dalí, hacer los diseños para su gran proyecto: adaptar la novela de Frank Herbert Dune, en la que también participaba Moebius. El proyecto de Dune, de una escala monumental, fue imposible de llevar a cabo. Sin embargo no fue en vano: Dan O'Bannon, guionista de Alien, estaba prendado del libro artístico de Giger Necronomicon —inspirado en la obra de Lovecraft, del que era admirador— y convenció a Ridley Scott para que Giger diseñara las criaturas y los escenarios. El éxito de la película les pilló por sorpresa. Giger se alzó con un Oscar en 1980 y se convirtió en un fenómeno de culto. A pesar de que su fama se fundamenta en su obra artística, uno de los proyectos más ambiciosos de Giger fue un sistema de trenes que ideó para su país natal, Suiza, en 1993, pero no fue tomado en cuenta por su gobierno. Sus 'templos': museos y restaurantes
Asociado a corrientes satánicas y censurado por la explícita carga sexual de sus obras, Giger no obstante cuenta con espacios físicos donde su talento trasciende los soportes. En 1998, abrió su propio museo en el castillo de St. Germain, Gruyères, en Suiza central, que muestra muchas de sus propias pinturas, esculturas y diseños de películas, así como su colección privada de arte, que incluye obras de Salvador Dalí. Frente al museo se encuentra un bar que es su anexo y cuya decoración, totalmente inspirada en el imaginario de Giger, atrae tanto como el museo. También en Suiza abrió dos Giger Bar —llegó a haber otro en Nueva York y un cuarto en Tokio— situados en Coira, para que los comensales se sumergieran en su mundo de pesadillas. Fantasía, Erotismo y Pavor
Se entremezclan en un cóctel macabro en el depósito del aerógrafo, para traspasar después los límites del lienzo y cobrar vida en cuatro dimensiones. Detrás de su obra hay un demonio que pugna por salir: si Dalí tuviera un gemelo siniestro y oscuro, se llamaría Hans Rudolf Ruedi Giger. Alien es sólo la punta del iceberg. El monstruo espacial le dio la fama y el reconocimiento mundial, pero su talento, que despuntó mucho antes, es bastante más amplio y versátil, y abarca toda clase de materiales y formatos: además de lienzos y esculturas, muebles, marcos para espejos, candelabros, lámparas, armarios, cartas de tarot, videojuegos –Dark Seed–, motos, guitarras eléctricas –comercializadas por Ibanez–, bares y una serie de relojes artísticos conocidos como Giger’s watch, con los más diversos usos (para flagelarse, contra el estreñimiento, orgásmico...). Giger en el cine
En 1976, por mediación de Dalí y Jodorowski, Giger recibió su primera gran propuesta cinematográfica. Se trataba de la película Dune, para la que diseñó el mundo de la Casa Harkonnen, según un guión de Moebius. El proyecto no encontró financiación, pero Dan O'Bannon, guionista de Alien, prendado de su libro Necronomicon, convenció a Ridley Scott para que Giger diseñara las criaturas y los escenarios. El éxito de la película les pilló por sorpresa. Giger se alzó con un Oscar en 1980 y se convirtió en un fenómeno de culto. Sus diseños volvieron al celuloide con Poltergeist II (de la que no quedó contento), Alien 3 y Species, donde pudo hacer realidad su sueño del tren fantasmal. También diseñó un batmóvil para Batman forever, pero Warner lo descartó. Cuando Dune quedó en manos de Ridley Scott, Giger retomó su proyecto, pero el hermano de Ridley murió y David Lynch se hizo cargo de la cinta. Descartó la visión de Giger, si bien conservó algunos diseños rudimentarios. Y Giger, que se había quedado obsesionado con la idea de fabricar los muebles que había diseñado para los Harkonnen, empleó su propio dinero para sacarlos adelante. Hoy forman parte del mobiliario de dos Giger Bar de Suiza (llegó a haber otro en Nueva York y un cuarto en Tokio) situados en Coira y en el castillo de St. Germain, Gruyères, que Giger compró y que hoy es la sede de su museo. El mejor lugar para sumergirse en su mundo de pesadillas. Arquitectura y… ¡ferrocarriles!
Además de jugar con pistolas y resto de circunstancias traumáticas que hemos comentado anteriormente, en su infancia Giger fantaseaba con construir castillos y trenes. Una vez convertido en adulto de éxito, le llegó esa inspiración o reacción alérgica que casi todos los artistas suelen sufrir puntualmente a lo largo de sus carreras, en el que se sienten capaces de todo: envió una carta al presidente suizo esbozándole las líneas maestras de un proyecto en el que proponía unir con una red con forma de estrella de cinco puntas los extremos de Suiza mediante una línea de tren de alta velocidad subterráneo (con vagones de tres plantas), coronando las estaciones con pirámides de un kilómetro de altura. Esas pirámides, además de marcar rotundamente el acceso al ferrocarril, servirían para reciclar basura y como lugar de acogida de inmigrantes. Una propuesta escandalosa, sin duda. A diferencia de otros países en los que las paridas de ciertos Artistas se pagan aunque solo sean un croquis en una servilleta, en Suiza no solo no tomaron en serio su idea, sino que no le dieron ni un duro por el borrador. Pero Giger no se desanimó: gracias a sus estudios en Arquitectura de Interiores y Diseño Industrial, ha dirigido las construcciones de algunos bares inspirados en su obra, así como su museo de Gruyères (Suiza), saciando en parte su ansia constructiva. Su relación con los ferrocarriles no ha sido tan satisfactoria. En Species se incluyó una breve escena onírica con un tren fantasmal debido a su constante insistencia. Insatisfecho con el resultado, tuvo la oportunidad de resarcirse con el encargo de un anuncio publicitario para Levi’s, en el que una atractiva amazona se enfrentaba cara a cara con un tren diseñado por Giger. Toda la sexualidad implícita que conllevaba una mujer montando a caballo (y rodada con gran detalle) que se dirigía al galope hacia una locomotora fálica, se vio frenada por ciertos grupos de presión de empresas ferroviarias que vieron en la escena del salto una invitación a ser imitada (!!!), por lo que la emisión del anuncio tuvo una vida muy corta. Inasequible al desaliento, Giger sueña con construir un tren turístico en su museo para visitar las distintas salas montando vagones en miniatura, idea que aún no ha podido llevar a cabo por el coste económico. Finalmente, se ha tenido que conformar con una especie de tren artístico-de la bruja en el jardín de su casa. El aerógrafo
Y ahí andaba Giger, con sus peculiaridades y manías, jugueteando con tinta y óleo, hasta que en el año 1971 ocurrieron dos hechos que cambiaron su carrera artística para siempre: 1) Conoció el aerógrafo, una técnica que comenzaban a utilizar artistas hiperrealistas y que le permitía plasmar con gran rapidez sus ideas sin necesidad de bocetos ni correcciones; solamente aplicando finísimas capas de pintura que surgían desde lo más profundo de sus subconsciente, sin contacto físico con la superficie donde pintaba, y gracias a un aparato que se asemejaba a una pistola, una de sus pasiones infantiles como hemos comentado. 2) Descubrió las connotaciones sexuales del sistema de recogida de basura de Colonia, cuyos camiones tenían un peculiar mecanismo para volcar los contenedores en el interior del depósito a través de una estrecha abertura. A partir de la obra Passage X, ejecutada con aerógrafo, su fama se propaga y las pesadillescas uniones de máquinas y sexuales organismos biológicos, que ya experimentó en la serie Biomecanoides (y que dará nombre a su estilo en general) de 1968, se convierten en la marca de la casa. No deja de ser paradójica la utilización de una técnica como el aerógrafo, empleada en retoque fotográfico e hiperrealismo, para representar los tétricos mundos de Giger, escenas fuera de toda la realidad que cada vez son más oscuras y siniestras, combinando sus estructuras biomecánicas con iconografía esotérica. Es tal el dominio que llega a alcanzar que él mismo suele contar un incidente que tuvo en un aeropuerto holandés, donde los agentes de aduanas registraron su equipaje y se alarmaron al examinar alguna de sus obras, exigiendo que Giger explicara de dónde había sacado “esas macabras fotografías”. NO LO PUEDES DEJAR DE VER Una peli :
Alien, el octavo pasajero. Obra maestra y paradigmática del terror y la ciencia ficción, libre adaptación de la novela La línea de sombra, de Joseph Conrad. Supuso un punto de inflexión en las carreras de Ridley Scott; su protagonista, Sigourney Weaver; y Giger, que fue galardonado con un Oscar (el único de la película) a los mejores efectos visuales. Scott prepara ahora su precuela. (Ridley Scott. 20th Century Fox, 1979. 8,95 euros). Un disco:
Frankenchrist. Para ilustrar su tercer álbum, el más melódico, el líder de este grupo americano de hardcore punk, Jello Biafra, adquirió por 600 dólares el Paisaje de penes (1973) de Giger. Biafra fue acusado de facilitar pornografía a menores. Finalmente se anuló la acusación (aunque se obligó a cambiar la portada), pero el proceso ya había llevado a la discográfica a la bancarrota, que sobrevivió gracias a sus fans. (Dead Kennedys, 1985. 18,50 euros). Un libro :
The Mystery of San Gottardo. Incluye ilustraciones, textos, fotos, cartas y notas sobre un proyecto personal que Giger ha estado gestando durante más de 30 años y que ha tratado de llevar al cine sin éxito. A medio camino entre la ciencia ficción y el horror, ilustra una historia situada en una Suiza distópica en la que un brazo-pierna sexualmente insaciable causa estragos. (H. R. Giger (Taschen, 1998) 51,82 euros. www.amazon.com). En resumen, La obra de HR Giger es una obra polifacética, dramática, barroca, visceral, opresiva, siniestra y tal vez por todo ello, dotada de una belleza hipnótica.