“He aquí te dejo un te extraño, para que te acompañé en tus días y noches, para que te recuerde que aún pienso en ti, es un te extraño sincero, uno que me obliga ha callar, ha dejarte ir, pero aquí lo dejó por si un día lo necesitas, esta cargado a morir de ganas por tus abrazos, por tus besos, por tus caricias, por ver tu sonrisa, esa que guardo celosamente en mis recuerdos, no te mentire pues también es un te extraño necio, un te extraño que ha dejado mi orgullo en segundo plano, tal vez sea un te extraño ridículo pues tal vez no sirva de mucho, pero descuida, también es un te extraño comprensivo, un te extraño en silencio, un te extraño que mira tu espalda ha lo lejos mientras te vas y que no te detendrá, pero estará aquí por si un día tú también decides dejar de vuelta un te extraño para mí…”
— Alfredo Tejada














