#Poesía de #Cuba: un #poema de Armando Suárez Cobián, desde Nueva York.
No title available
$LAYYYTER
Stranger Things
will byers stan first human second
Claire Keane
noise dept.
Monterey Bay Aquarium
Misplaced Lens Cap

@theartofmadeline
Xuebing Du

if i look back, i am lost
I'd rather be in outer space 🛸
cherry valley forever
YOU ARE THE REASON

祝日 / Permanent Vacation
No title available
"I'm Dorothy Gale from Kansas"

Kiana Khansmith

PR's Tumblrdome
Sade Olutola
seen from Mexico
seen from Serbia

seen from United States
seen from Canada

seen from Mexico
seen from United States
seen from United States
seen from Serbia

seen from United States
seen from Switzerland
seen from Cambodia

seen from Netherlands

seen from United States
seen from United States
seen from Brazil

seen from United States
seen from Singapore
seen from United States

seen from T1

seen from India
@algodeloquevi
#Poesía de #Cuba: un #poema de Armando Suárez Cobián, desde Nueva York.
#Poesía de #Cuba: un #poema de Armando Suárez Cobián, desde Williamsburg, Nueva York.
Aquí les comparto este poema que Diario de Cuba tuvo la delicadeza de publicarme.
#Poesía de #Cuba: un #poema de Armando Suárez Cobián, desde Nueva York.
#Poesía de #Cuba: un #poema de Armando Suárez Cobián, desde Nueva York.
In 1991, Cuban writer Armando Suarez-Cobian left Havana, where artists like him were generally supported by the government, and eventually ended up in Brookl...
Otra vez a olvidar
El otoño ha empezado a golpear mi ventana,
Se han empezado a apagar algunas voces, a huir, a esconderse
de las promesas hechas en verano.
Me obligan al silencio.
De aquellas horas guardo poco, lo necesario para escribir sobre sus miedos.
Lo necesario para hacer de la próxima estación mi duelo.
&n
Nueva York, enero 26 de 2015.
Nieva y nieva y yo en la ventana me pregunto con quién pudiera contemplar la caída silente de los copos, a quién pudiera pedirle que lo hiciera conmigo, a quién le gustaría hacerlo aunque fuera solo esta tarde de enero, aunque luego tratara de convencerla de lo contrario de que se quede un día más, una semana, un mes. Aunque no vuelva a nevar, que espere, que aún no se acaba el invierno, que puede que vuelva a suceder. Que puedo sacarle el frío de la sangre, acurrucarla, leerle a Vallejo, a Sabines, cocinarle, enseñarle a mis dioses, besarle los ojos antes de dormir. Bendecirla. Esperar la primavera, las primeras lluvias con su olor a nubes, el aire denso del verano, septiembre con su luz y su brisa serena antes del otoño y sus grises. Y otra vez la nieve callada, para que pueda sacarle el frío de la sangre. Mostrarle que solo hay una estación, que la vida es un día, y después no recuerdas nada de aquello.
En silencio
Comenzó a ahogarla como le ahoga desearle. Ahogarla como a esos nombres que nos prohibimos mencionar para que dejen de existir. Ahogarla como ahoga en silencio su deseo. Ahogarla como se ahoga en su silencio.
A Syrie Amanda Victoria Moskowitz No era su boca, era el tiempo quien besaba mi cuerpo dormido. Siria, con ese nombre bíblico y su cuerpo salobre, me deshacía. Siria hacía desaparecer el tiempo con su boca en mi cuerpo. Nunca supe bien si estaba o no dormido, pero esa última vez fue la más hermosa, tal vez por eso, quién sabe.
Barcelona 29 de diciembre
Es el final, a un lado están las sombras,
del otro lo invisible.
No hay diferencia, las sombras no ilustran.
Tal vez sean solo espejismos,
o mi miedo a entrar en lo invisible.
Video with the Iphone and the APP 8mm
Queridos, les quiero anunciar que El libro de los amores breves, si lo desean, lo pueden encontrar en Amazon
El escritor cubano Armando Suárez Cobián visita España este mes de diciembre para presentar El libro de los amores breves (Colección Memoria, Linkgua).
DULCE NOVIEMBRE
A Orly Anan, que me lo ha pedido.
Me canso de estar solo. Me canso de los buenos modales, de ser gentil. Me canso de hacer café, de cocinar. Me canso de andar limpio y bien vestido. Me canso de las fotos, de que me digan -you have style- y no pasen de ahí. Me canso de las poses. Me canso de que mientan. Me canso de mi dolor en los talones, del ardor en los ojos, del insomnio. Me canso de entregar, de conceder. Me canso de esas mujeres que dicen amarme y no se entregan. Me canso de que estén mojadas frente a mí y no me toquen. Me canso de que me escuchen como a un oráculo y luego vayan repitiendo mis palabras por ahí como si fueran suyas. Me canso de mimarlas. Me canso de sus necesidades. Me canso de sentirme utilizado. Me canso de extrañarlas. Me canso al fin, de verlas. Me canso de los que editan mi alegría sin preocuparles cómo estoy. Me canso de sus miedos, de uno mío. Me canso de que no sepan o no quieran ver donde está el dolor, y pongan una mano callada sobre él. Me canso de no tener dinero. Me canso de mis abismos, de mis blasfemias. Me canso de mis obsesiones. Me canso de las muertes continuas. Me canso de no olvidar, de mis olvidos. Me canso del hastío. Me canso de mi cansancio. Me canso de mí mismo, pero no de estremecerme, ni del deseo constante de vivir.
BARCELONA, 30 de noviembre de 2014
Esta ciudad y su nombre son sinónimos, como lo es todo lo que guarda, el café Buenasmigas. La foto de su rostro contra un naranjo. El Laberint d’ Horta. Una tienda de antigüedades en el barrio de Gracia, de allí, un Candil. Paseos en el Borne. Unos tragos de Bourbon. Un vestido chino, rosado oscuro, casi magenta y negro con encajes, comprado en Broadway, en Pearl River, cubriendo su cuerpo abierto y salobre en mi boca, contra todo dolor. Un concierto de ópera y flamenco en el Palau de la Música, estremecido, con lágrimas entremedio sin que sea kitsch. Un sofá entre los dos, dividiendo el tiempo, y las chinches, sí, esos animales asquerosos disfrutando de su cuerpo y su sangre, agradecidos, como no me fue permitido o no supe hacerlo.