Cuando comenzamos este caminar en cristo, comenzamos a introducirnos en un profundo mar de gloria, que nos llena completamente, sin dejar ninguna área de nuestras vidas fuera, es como si las aguas de la revelación se levantarán y nos golpeará hasta matar todo lo que quede de nosotros, exponiendo así nuestra autosuficiencia, para ser ahogada en las profundas aguas del evangelio.












