Después de repetir vez tras vez que no quería estar con nadie, que estaba bien sola, de que por fin logré convencerme de tal cosa... irónicamente llegó mi príncipe azul, y sorpresa, no era azul, y mucho menos un príncipe. Pero si que había veces en las que me hacia sentir como una princesa, detalles y cariño al que no estaba acostumbrada fueron los causantes.
Resulta adictivo saber que hay personas que nos ven como si fuésemos el ser mas hermoso existente, que hay alguien que dejaría todo por verte feliz. Al contrario, es un golpe de realidad darte cuenta de que dejarías uno de tus caracteres mas difíciles de lado, el orgullo, por siempre estar bien con esa persona.
Y es un golpe de realidad para ambos, darnos cuenta que dedicar tiempo, regalar dulces, abrazos, brindar apoyo, quedarse hasta altas horas de la noche para que el otro no este solo, no son un sacrificio. El sentimiento que debería predominar es el cariño, pero estamos tan poco acostumbrados que lo primero que invade nuestro pecho es la culpabilidad, la sensación de no merecer tales actos.
Vos y yo, nos merecemos el mundo entero aunque arda.