La miró a los ojos cuando se levantó e intentó desafiarlo. Lo cierto es que todo aquello le resultaba muy divertido, era un juego que habían creado con los años. Se pasaban la pelota constantemente. Pero esta vez Andrew no pudo evitar carcajearse ante su respuesta.
—Parece que tienes más de un secreto ¿hm? —sonrió divertido, Rainy sabía exactamente a qué se refería— Eres un poco friki y además me miras el paquete… tranquila, es normal. Volvió a reírse. De algún modo tenía un efecto sobre ella, y quería sacarle partido. —Puedo acercarte a casa.
No pudo evitar sonreír cuando escuchó al chico carcajearse. No sabía exactamente que reacción iba a tener ante su comentario, pero la risa nunca era algo malo. Su sonrisa duró poco pues al escuchar el comentario sobre el secreto su expresión se volvió fría como el hielo.
—No sabes nada de eso—dijo seriamente, y simplemente echó a andar hacia el lugar en el cual se encontraba el coche de Andrew.









