Lo miraba, debajo de su árbol, entendí que no había manera de unir nuestras vidas. Pero al día siguiente estaba en mi orilla con su cabeza en mis piernas, y yo acariciando su cabello, recordando lo que es vivir, mi corazón saltaba, nunca le dije, o quizá nunca se dio cuenta, pero mis taquicardias al verlo me hacían sentir viva.
El pozo. J.O
Extracto de un libro que escribí…
(via morra-sin-amor)





















