Solitario
En la calle de una ciudad pequeña se encuentra una venta de animales. En la tienda se pueden encontrar todo tipo de animales como perros, gatos serpientes y hasta un conejo blanco. Lo atractivo de dicha tienda es su vitrina, es lo que más miran las personas. En la vitrina se encuentra una colección de peces exóticos. Los peces son tan indiferentes ante el clima y ante a la sociedad solo viven en el acuario todos los días.
Todas los días pasan personas e incluso en las noches por esa calle solo para poder apreciar los hermosos colores de los peces. Pero esta no es una historia de un pez sino de un hombre. Un día un hombre llamado José pasaba por la famosa calle donde se encontraban los coloridos peces. El hombre se quedó intrigado por los animales acuáticos y decidió comprar uno. Su decisión fue tan apresurada pero a la vez precisa al escoger a su nuevo amigo.
Luego de comprar al pez José salió caminando felizmente directo a su casa. Por las calles, José emanaba felicidad por su nueva adquisición. El nuevo hogar del pez fue en una pecera pequeña. José no dejaba a su nuevo amigo, hasta iba a bañarse con él. Una noche el pobre hombre tuvo una pasadía que incluía partes de su infancia feliz y que concluía con la desgracia de terminar en un encierro mortal.
José entendió que su pez no era feliz dentro de su pequeña pecera. Al día siguiente José se encamino directo al muelle con su amigo acuático. Comprendió que era el momento de liberar no solo a su nuevo amigo sino que así mismo.









