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ToqueteĂł lentamente la puerta con la yema de sus dedos hasta que finalmente, sintiĂł como la puerta se abrĂa.—Dentro de casa me aburro bastante, prefiero estar fuera.—esbozĂł una pequeña sonrisa, ofreciĂ©ndole la botella de vino que le habĂa comprado.—De todas formas, si estas ocupado, puedo volver en otro momento. Solo venĂa a traerte este pequeño regalo, el de la tienda dijo que era bueno asĂ que espero que no me haya mentido.
¡Vaya! -- Abrió los ojos con sorpresa observando el vino con atención, diciendo la marca para que lo oyera ella.-- Es un Billecart, espero que no te haya costado muy caro.-- Desvió la mirada a la joven, alargando su brazo para agarrar la mano de la chica y entrelazar sus dedos, formando ampliamente una sonrisa en sus labios.-- Por favor, pasa, no me voy a tomar el vino solo, y por el trabajo no te preocupes, puede esperar.












