Cada vez que te veo, me dan ganas de decirte todo el daño que me has estado haciendo, pero cuando te lo voy a decir se me hace un nudo en la garganta y las palabras que te quiero decir, salen desde mi estomago y me suben hacia la garganta como cristales y el dolor se hace insoportable y me quedo en silencio. Luego esos cristales se deshacen como el agua y terminan saliendo por mis ojos en forma de lágrimas.




















