Volvió a soñar…’mierda’ masculla hacia adentro.
Todas las noches Cata tenía el mismo sueño. Uno que no tiene un gran sentido excepto el que le quite las posibilidades de seguir durmiendo un poco más, u olvidarse si hubo otros antes.
En el mismo, Cata es ella misma; durmiendo en su cama de su departamento en Flores; escucha un golpe en la puerta y se levanta. Al abrir la puerta se encuentra con un animal, a veces un caballo, otras una cebra o elefante, pero siempre siente que es el mismo, solo que cambia la forma, y la invita de forma mansa a montarla porque tiene un lugar al que debe ir.
Atraviesan los bosques de pino por Villa Gesell, aunque ella tal vez estaba en su cama, en su departamento en Flores; al abrir la puerta se encuentra en la puerta de su cabaña familiar en Villa Gesell. Cata sabe por qué está ahí y hacia dónde el caballo la llevará, ya que siempre es el mismo lugar. La lleva a su muerte. Bueno, no su muerte en sí. Pero sí al lugar donde se ahogó, y murió por 4 minutos.
También ese lugar es dónde conoció a su marido, ya que fue él quien la rescató y le hizo reanimación para que regresara a la vida. Nunca olvidó ese día, ya sea por el hombre que la salvó como por el sueño recurrente.
Una vez ahí, encima del caballo, terminando de atravesar los bosques de pino, es llevada por unos médanos de arena, tan familiares como las marcas de su mano, ya que pasó por esa zona toda su infancia y gran parte de su adultez, buscando ese lugar a la orilla del mar.
Una vez llegado allí, el caballo no caballo se recuesta, invitándole a que se baje de una forma mansa e indicándole que camine hacia el mar oscuro que no deja ver la línea de horizonte. Ese momento cuando se mezcla el mar con el cielo ya que está igual de oscuras ambas partes.
Ella no recordaba que esa vez hace 5 años, cuando se ahogó, fuera de noche. ‘No, esto es producto del sueño’, pero que se repite sin importar el momento del día. Siempre el mar estaba a oscuras como un infinito negro.
Sí, hace 5 años que viene teniendo el mismo sueño, todos los días. ‘¿Por qué?’ te estarás preguntando si sos una persona curiosa, o tal vez simplemente aceptaste esa información para seguir el relato. Verás, hace 5 años fue ese incidente donde ella se ahogó y murió, por unos minutos. Ese fue el incidente que lo inició todo.
Desde entonces sueña lo mismo. Desde entonces no puede descansar, siempre levantándose de golpe, como con la sensación de falta de aire, aunque respira normalmente. Todo porque ella no quiere bajo ningún modo, meter sus piés en el agua en el sueño.
Como se mencionó anteriormente, también conoció a Juan, quien la rescató, y se quedó con ella hasta que la llevaron al hospital, y con quién días más tarde se reencontraría en un bar y entre copas que pasan y van, naturalmente terminó evolucionando a algo más que solo un ‘pasan cosas’, para después terminar en una relación seria y posteriormente a matrimonio.
Pero nada es hermoso para siempre, y menos si te despertás todas las noches por 5 años con una sensación de ahogamiento que no te permite volver a conciliar el sueño. Claramente esto conllevó a años de terapia de todas las formas y colores.
Cuando el motivo de tu sueño, o insomnio por pesadillas, es por un evento traumático, con terapia uno puede controlarlo hasta el punto en que ya no están. Pero Cata no podía.
Cata era una novelista, así que salía con Juan en citas románticas cuando podía, iba de visita a su madre para comer pastas caseras todos los domingos y se compraba ropa con la hermana cada vez que publicaba un libro, para celebrar. Pero los sueños siempre estaban ahí presentes, llamándola hacia el mismo lugar, todas las noches, despertándola de forma brusca y a veces despertando de un susto a Juan, que era de esas personas de sueño ligero (no como esos hombres que siguen durmiendo por más que pase un terremoto).
La psicóloga de Cata le dijo que una de las formas de superar el sueño era volver al lugar donde todo pasó. Volver a Villa Gesell y dejarse llevar. Dejase mojar los pies en la orilla y tal vez animarse a nadar un poco, para así vencer ese miedo al agua.
Aunque…ella nunca lo sintió como un miedo al agua per se; sino a una intranquilidad de qué se podía encontrar ahí. Sentía que parte de su alma se había perdido en esos 4 minutos de muerte en las profundidades del mar.
Juan un día se cansó. Estas pesadillas no solo lo despertaban a él también, sino que hacia ya un tiempo que no tenían sexo, que Cata se sentía muy agotada para poder satisfacer a su marido. Así que le dijo de ir juntos, como lo ordenó la psicóloga. Él creía que era solo un trauma que al enfrentarlo sanaría y ellos dos podrían empezar a tener una vida más normal, sin tantos exabruptos en medio de la noche.
Así que un feriado largo aprovecharon para ir a la casa de verano familiar de Cata y pasar una escapadita de la realidad por Villa Gesell. Todo iba bien, aunque en la noche ella solo podía soñar que aparecía un caballo en la puerta de su casa, lo montaba, atravesaba el bosque de pinos y los médanos, hasta llegar a la costa; no funcionaba esta terapia de shock para olvidar el “trauma”. Excepto…
Una noche Cata pudo dormir bien. Lo hizo tan bien que ni se dio cuenta de lo tarde que era, 10am (cuando ella se levanta siempre a las 4am) y no recordaba qué soñó, pero sí que se sentía descansada.
Se levantó de un salto alegre llamando a Juan. Pero él no estaba. ‘Se habrá ido a comprar facturas para el desayuno’, pensó mientras ponía la pava para el mate.
Dos horas pasaron y no había señales de Juan y las facturas.
Tocaron a su puerta. Eran dos policías de la zona, que le pidieron hablar con ella. Habían encontrado ahogado en el mar el cuerpo de Juan por la madrugada, a eso de las 4 am. Como la noche fue tan fría, se les hizo difícil identificar el horario justo en que él murió.
Trataron el caso como un suicidio los investigadores. ‘¿Tenía pensamientos oscuros de quitarse su propia vida?’ le consultaron. Cata no sabía qué contestar, ya que habían ido a esa playa por ella y sus pesadillas.
Ya pasó 1 año del fallecimiento de Juan, y los sueños nunca se frenaron. Sin él se volvió más solitario todo.
Con su nueva psicóloga terminó llegando otra vez a la misma conclusión; tenía que ir a Villa Gesell y confrontar todo, pero ella sola.
Así que esa misma semana arregló un pequeño bolso, fue al funeral de su hermana (lo que hace el veneno de ratas es impresionante), se subió a su auto y condujo hasta la cabaña familiar. Una noche pasó en esa cabaña de nuevo y la pesadilla la seguía acompañando.
Se estaba sirviendo un mate después de despertarse. Las horas pasaban pero el cansancio permanecía, y sin importar si bebía café, mate, o algún energizante, ella estaba cansada por no dormir bien…y estaba cansada de ese cansancio.
Cata se prometió que esta noche, al dormir, iba a dejarse llevar por el caballo no caballo, pasear por todo el bosque de pinos, atravesar los médanos, bajarse del animal, y caminar hacia la orilla, dejándose mojar sus pies.
Quería ponerle fin a esta pesadilla eterna, y recuperar eso que perdió hace 5 años.