Una semana...
Casi una semana, un día normal, lleno de labores y ocupado, normal por lo que parece una situación rutinaria que ya me tenia inestable mentalmente y el detonante final... 2 perdidas, dos personas se tuvieron que ir de mi vida, una un amor, un rechazo crudo y certero, poco que hablar una tonelada de emociones que sentir, frustración, decepción, soledad, la otra aún duele más, más que perder una amista, perder un amigo que más que eso era un familiar, mi abuelo, conversaciones constantes, verlo seguir su día a día con alegría en el jardín hasta que lo nuevo que veo ahí en ese mismo sitio es una zona solitaria, las flores y plantas despiden su aroma de ausencia, ya no lo voy a volver a ver, solo en fotos y recuerdos, duele un montón, más que nada, un golpe tan frustrante, una semana de aguante, de derramar lagrimas por ese ser que no volveré a ver, una semana de pensar y aguantar, de no ceder y quebrarme en cualquier momento, de seguir con la rutina para cumplir y superar mis metas y recordar que pese a tener seres que amamos los retos y metas los cumplimos por nuestra cuenta y debemos aguantar de todo por más que duela para seguir adelante con la esperanza de llegar en algún momento a sentir una paz infinita, una calma constante y obtener la sabiduría para poder ayudar a otros a continuar pese a los conflictos del tiempo y el destino















