No me gusta nada como es que aquél sujeto responde a mi hermana cuando ella le indica que solo estamos mostrándole el puerto al invitado. Frunzo el ceño y aprieto la mandíbula, cosa que seguramente no pasa desapercibida a ninguno de mis acompañantes, que me conocen bien. No obstante, dejo que Seline sea quien se encargue, ya que ella fue quien habló primero. Meterme le restaría autoridad y daría más razones para pensar que no deben respetarla.











