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Régimen de visibilidad y vigilancia en la era de la Identidad Digital
Este artículo aborda el vínculo entre el régimen de hipervisiblidad en el que se halla inscripto el sujeto contemporáneo y las nuevas formas de vigilancia. A partir de un análisis de la obra audiovisual de Hito Steyerl How Not to be Seen: A Fucking Didactic Educational.MOV File (2013) se exploran las modificaciones que ha sufrido el modelo de vigilancia tradicional y se destacan las características que reviste el dispositivo de cibervigilancia actual. El s. XXI está siendo testigo del fenómeno socio-técnico de transformación del sujeto en imagen-dato como fruto de lo que Paul Virilio denomina la industrialización y proliferación de las “máquinas de visión” (cámaras fotográficas, microscopios, telescopios, drones), de los hábitos sociales en línea que tienden a la autocaptación y autodifusión, y de los procesos de datificación. El sujeto asume hoy en día un rol activo en los mecanismos de vigilancia y por lo tanto es corresponsable del control que se ejerce sobre él. En este vídeo, Hito Steyerl nos enseña técnicas de camuflaje, confusión y de usos de la baja resolución para poder ser más invisibles ante los ojos del poder. Sin embargo, el exceso de visibilidad y exposición del sujeto parece ser una circunstancia difícil de contrarrestar en las condiciones técnicas en las que vivimos. Como reflexionamos hacia el final del artículo, para resolver los problemas de vigilancia en la era digital es preciso redefinir la noción de privacidad a partir del concepto de identidad digital, con todo lo que ello implica, y abrir así el camino hacia nuevas formas de data potestad.
Texto completo:
http://revistas.ucm.es/index.php/TEKN/article/view/50385/47837
Sabiduría Ghost in the Shell
A pesar de la insistencia con la que se ha afirmado la muerte del autor como un hecho consumado, podemos constatar que su función aún perdura hoy en día. En efecto, esta muerte parece sermás una muerte teórica que una muerte real y efectiva en lo que se refiere a la práctica cotidiana, las instituciones y el mercado del arte. Después de haber anunciado fervientemente su muerte, encontramos, una y otra vez, esta figura, no como presencia espectral o del pasado, sino como una figura actual y activa.
Sin embargo, no podemos afirmar que nada haya cambiado en la manera de “concebir” al artista en tanto“autor”. No podemos sostener, en efecto, que exista una equivalencia en el modo de entender la autoría en Amedo Modigliani y Marcel Duchamp. Entre las diferentes corrientes artísticas que han desafiado y cuestionado esta noción, el movimiento apropiacionista norteamericano ha sido aquél que la ha atacado y problematizado de manera más radical.
En lugar de hacer una lectura del apropiacionismo como la corriente artística que remata la muerte del autor en el arte, proponemos una lectura de esta corriente que intente ir un poco más allá. Este movimiento, en efecto, no hace desaparecer al “autor”, sino que produce una transformación y un desplazamiento de la “función” del autor. Por ello, en lugar de buscar las formas posibles de su aniquilación, nos proponemos en este artículo, localizar dónde y de qué manera se ejerce esta función en la práctica artística de Elaine Sturtevant.
Actitud contemplativa Vs. Actitud Operativa
El medio del espíritu es el silencio.
Sin duda, la comunicación digital destruye el silencio.
Lo aditivo que engendra el ruido comunicativo,
no es el modo de andar del espíritu.
Byung-Chul Han(2013)
La vida contemporánea, la del siglo XXI, se caracteriza por una polarización total del sujeto hacia una actitud operativa y una negación de la actitud contemplativa.
Lo que más le cuesta al hombre es ser “nada”: ser nada es dejar entrar lo otro sin manipularlo, sin ejercer ningún poder de acción sobre él. Ser “nada” es dejar que el mundo nos atraviese, que las cosas se nos acerquen. Este tipo de experiencia está ligada a una comunicación de nuestro cuerpo como parte integrante y coextensiva del resto de la materia universal, a una ausencia del ego como instancia divisora. Nuestros sentidos se dejan llevar por otros cuerpos, nos anonadamos y se nos regala, entonces, el placer de ser nubes, pájaros, viento o pequeñas partículas descendiendo a trasluz.
La contemplación se corresponde a la descripción que da Merleau-Ponty de la pintura a través de la teoría mágica de la visión. “Quedémonos en lo visible en sentido estricto y prosaico: el pintor, cualquiera que sea, mientras pinta, practica una teoría mágica de la visión. Es necesario admitir que las cosas pasan en él o que, según el dilema sarcástico de Malebranche, el espíritu sale por los ojos para pasearse por las cosas, porque él no cesa de ajustar en ellas su visión. (Nada cambia si no pinta el motivo: el pinta en todo caso porque ha visto, porque el mundo ha grabado en él, al menos una vez, las cifras de lo visible.) Es necesario reconocer, como dice un filósofo, que la visión es el espejo o la concentración del universo.” (Merleau-Ponty, 1964)
En este estado, que podríamos definir como “tregua de la conciencia”, no somos un yo que piensa, sino un cruce y una combinación aleatoria de ideas; no somos un yo triste o alegre, sino emociones reverberando, floreciendo; no somos un yo que ama u odia, sino un rio de sentimientos que fluyen. Y curiosamente, suele suceder que luego de estos cortos y fugaces, preciados y preciosos momentos de contemplación, en los que no estamos manejando ni controlando ni dirigiendo nuestros pensamientos ni nuestras acciones, tenemos la sensación de comprender mejor el mundo, o al menos de estar más en paz con él.
Ese tipo de experiencias está en peligro de extinción debido a nuestro modo de acercarnos al mundo “operativamente” mediante los objetos técnicos, y más específicamente mediante Internet y los entornos digitales. Cuando estamos manejando un objeto técnico estamos en una actitud operativa. Por más inteligente que éste sea, o más hibridado con nuestro cuerpo que éste se halle no perdemos la conciencia de nosotros mismos para volvernos otros, sino que nos mantenemos fijamente en los límites del sujeto porque debemos operar con nuestro cuerpo capacidades operativas y motrices de otro cuerpo, las del objeto técnico. Si estamos utilizando un martillo tenemos que manejar el peso específico de este objeto para calcular la fuerza que vamos a ejercer en el clavo. De esta forma, nuestro cuerpo debe medir y regular todos sus movimientos en función de una realidad física externa, la del objeto. Por esto mismo, debemos ser mucho más conscientes de nosotros mismo si queremos que el golpe sobre el clavo sea certero y efectivo. Operar no se reduce a ejecutar movimientos, que ciertamente en el caso de la tecnología digital son casi nulos, sino a actuar a partir de la física y la mecánica de otro cuerpo para un fin concreto.
El hecho de estar en permanencia acercándonos al mundo, a las personas y a las cosas a través de objetos técnicos, nos hace vivir en una realidad operativa. Toda operación tiene un fin concreto, así reducimos nuestras relaciones humanas a “contactos”, nuestro ocio en trabajo no remunerado, nuestros intereses en bases de datos, nuestras inquietudes en búsquedas, nuestros sentimientos en emoticones…. La palabra “contacto” solía utilizarse, casi exclusivamente, para hablar de las relaciones de negocios. Un contacto es una persona útil, un as sobre la manga para lograr tal o cual fin….al usarse hoy en día para todas nuestras amistades en el ámbito de los entornos digitales y de las redes sociales, ¿hemos cambiado el sentido de esta palabra? ¿O más bien hemos dejado que se expanda la lógica utilitaria que ésta encierra?
Todo acercamiento operativo al mundo es un acercamiento utilitario, guiado por un fin. El acercamiento contemplativo no significa necesariamente no hacer nada, y simplemente mirar las cosas sucederse, sino, no tener una aprehensión utilitaria de las cosas. La actitud contemplativa nos permite tener una experiencia del mundo que no esté coartada ni delimitada por ningún fin u objetivo específico. Contemplar es permitirse una experiencia fuera del tiempo, pero para que desaparezca el tiempo se requiere “tiempo” y eso es lo que menos tenemos.
La operación es un método que nos permite actuar con eficacia en el tiempo para así ganar tiempo y poder seguir operando sobre otras cosas en función de otros fines. De esto modo, no hay ganancia de tiempo, sino un tiempo que se autodevora, que se consume a sí mismo en su ambición por ganarse. Operar utilitariamente es el principio de la “productividad”, y éste es el primer mandato de nuestra época. El sujeto del siglo XXI se vive como un proyecto, como algo que es necesario “producir”: “La producción, el trabajo, el valor, todo aquello por lo cual emerge un mundo objetivo y por donde el hombre se reconoce objetivamente, todo eso es lo imaginario en el que el hombre persigue un desciframiento incesante de sí mismo a través de sus obras, finalizando por su sombra (su propio fin), reflejado por ese espejo operacional, esa especie de ideal del yo productivista, no sólo en la forma materializada de la obsesión económica de rendimiento, determinada por el valor de cambio, sino mucho más profundamente en la sobredeterminación por el código, por el espejo de la economía política, en esa identidad que el hombre reviste ante sus propios ojos cuando ya no puede pensarse sino como algo que hay que producir, transformar, hacer surgir como valor” (Jean Baudrillard, 1973).
Claramente lo que nos está faltando en esta época es nuestra capacidad para contemplar, porque para que desaparezca el tiempo se requiere saltar fuera del tiempo, aceptarse como un ser que es y no como un proyecto a producir. Pero ser productivo es el primer mandato de nuestro tiempo, incluso podríamos afirmar que nuestras formas de divertirnos y evadirnos de la realidad son productivas, una de las drogas más tomadas en estos últimos años es el MDMA y el éxtasis. Estas drogas hacen que por un período de tiempo corto sintamos que somos libres, felices y ligeros y que nos olvidemos de nuestros problemas.
https://www.youtube.com/watch?v=OnlvhuI9v60
Con una mini pastillita o unos gramitos de cristal nos divertimos exagerada y locamente por 8hs intensas y luego ya está…nuestra dosis de evasión está garantizada y entonces podemos ser nuevamente sujetos de rendimiento. Así podemos soportar el ritmo de la productividad extrema sin quejarnos porque volvemos a nuestros trabajos, que detestamos, renovados. Estas drogas son sumamente eficaces al sistema. Dejar de ser operadores para ser contempladores intensos durante ocho horas, y luego a producir y trabajar nuevamente!
“El imperio global no es ninguna clase dominante que explote a la multitud, pues hoy cada uno se explota a sí mismo, y se figura que vive en la libertad. El actual sujeto de rendimiento es actor y víctima a la vez” (Byung-Chul Hal, 2013).
Automatizar la descripción del mundo
Lo que ha sucedido recientemente con el nuevo auto-tagging de Flickr es un claro ejemplo de cómo los algoritmos pueden simplificar nuestro modo de abordar y comprender la realidad.
Esta plataforma puso en marcha el pasado 7 de Mayo un nuevo sistema de auto-taggig. El sistema funciona a partir de un programa de reconocimiento de imagen que determina automáticamente diferentes taggs con los que serán etiquetadas todas las fotos que albergan sus servidores. El objetivo: que las imágenes sean más fáciles de encontrar.
El problema es que en numerosos casos, este algoritmo ha resultado ser bastante racista y “tonto”. Por ejemplo, ciertas fotos de campos de concentración han recibido las etiquetas de “sports” y “jungle gym”, una foto de las vías que llevan a Auschwitz ha recibido también el tagg de “sport”. Por no mencionar el caso de esta foto de un hombre negro https://www.flickr.com/photos/thirteenthfloormedia/14570569401 taggeada como bw, animal, ape, monochrome. http://www.theguardian.com/technology/2015/may/20/flickr-complaints-offensive-auto-tagging-photos
Evidentemente el algoritmo no tiene malas intenciones, ni puede ser racista como tanto se ha dicho, esto lo único que demuestra es que el algoritmo es una simplificación automatizada de algo o una situación. ¿Por qué pensamos que cualquier innovación tecnológica implica un progreso? A veces el progreso es frenar modos inadecuados de hacer y utilizar la tecnología. ¿Porqué no dejar que cada uno etiquete sus fotos a su manera, como hasta ahora sucedía en flickr? De esta forma las personas llegarán a nuestras imágenes a través de nuestra propia visión de ellas, se conserva de esta forma un lazo más certero entre la realidad fuera de la pantalla, la realidad retratada en la foto, el fotógrafo y la persona que accede a dicha foto. Pero claro esto es “complejidad”, demasiado ruido, demasiadas decisiones diferentes según cada cual, y así infinidad de taggs. Flickr apuesta a este nuevo sistema con un objetivo claro: eliminar ruido, generar más visitas y así rentabilizar y cotizar más esta plataforma.
Pero ¿cuál es la consecuencia que pagamos por seguir dejando que el mundo digital tome este tipo de decisiones? La consecuencia es que cedemos a nuestra riqueza de percepciones y modos de describir y entender la realidad, y lo dejamos todo en manos de una simplificación burda. Según lo chamanes la realidad no es otra cosa que la descripción que nos hacemos del mundo, porque eso determina la manera en la que lo abordamos, la manera de sentirlo, de vivirlo y de actuar en él. Esto genera evidentemente que vivamos en una realidad cada vez más acotada, más pobre y por ello el resultado es que nosotros mismo nos volvemos más “tontos”. La realidad se encuentra toda entera automatizada. Lamentablemente esto sucede a pesar de todo el potencial que tiene el mundo digital e Internet por abrir fronteras y hacernos más grandes, ya que, en los últimos años, el oligopolio que lo reina toma decisiones cada vez más “rentables” en favor de mercantilismo y capitalismo devenido global y voraz.
L’UNESCO a décrété 2015 Année Internationale de la Lumière ! La lumière est une grande source de nouvelles innovations technologiques. Au gré des dix épisodes de notre série, nous suivrons le physicien Etienne Klein allant à la rencontre des chercheurs pour découvrir les possibilités recelées dans la lumière. Le scroll doc nous donnera un éclairage sur les applications qui changeront notre quotidien de demain. A partir du 20 février, découvrez chaque semaine un nouvel épisode sur ARTE Future !